15 de diciembre de 2009

De mentiras y dolor…

La guerra de Irak fue legal y la del Golfo ilegal, según el Gobierno Zapatero

Nos debéis 192 vidas y 1900 heridos.

Unos por causarlas y otros por disputároslas. Los terroristas, por los atentados. El socialismo, por su mentira.

Sois un Gobierno deshonesto porque le disteis la espalda a la sangre gracias a la cual estáis donde estáis.

Sois un Gobierno traidor desde el 11 de marzo de 2004 a las 7:39 de la mañana, porque envenenasteis nuestra vida con mentiras. Vosotros fuisteis los responsables del veneno porque avalasteis las mentiras que se escucharon en los medios de comunicación aquellos días.

Ni siquiera merecéis ningún respeto por los errores de Aznar del 11 al 14 de marzo de 2004; ni siquiera vosotros, con los medios de comunicación a vuestro favor, fuisteis capaces de decirnos la verdad.

Sois un Gobierno mentiroso porque os pusisteis al lado de los que gritaban que la guerra de Irak era ilegal. Y luego firmasteis que era legal, sin ningún tipo de rubor.

Sois un Gobierno tramposo, que dijo estar a nuestro lado y sacó a la calle a la gente a bramar barbaridades; después os olvidasteis de los que lloraban porque llegasteis adonde están los que ríen: en el poder.

Pero somos nosotros quienes tenemos los muertos, las lágrimas, el dolor. Nosotros sufrimos las mentiras, las injurias, las infamias y las difamaciones.

“192 muertos por la guerra de Irak”, decíais. Eso, cuando pasó el 14 de marzo de 2004, os dejó de importar.

A mí me siguió importando.

Han pasado 2132 días desde el 11 de marzo de 2004. Y vosotros, Gobierno deshonesto, traidor, tramposo y mentiroso, nos seguís debiendo 192 vidas inocentes.

12 de diciembre de 2009

7. El momento de elegir

Querida Maite:

Se acerca la Navidad, mañana es tercer domingo de Adviento. Ya le hice fotos al Belén, pero aún no hice ninguna para enviar a la gente, a ver si encuentro un hueco que últimamente ando muy liado. Mi jefe, que se pone pesado con la sección que abrimos en septiembre y me aprieta las tuercas.

Se acerca también el final del 2009. Pero aún queda tiempo para una reflexión más profunda sobre el año que se va. Supongo que tú estarás ya pensando más en Ginebra y el Máster que en estas navidades, pero aun así me gustaría que las disfrutaras. Mañana te voy a dar esta carta y te vas a quedar flipando, ¡¿para qué demonios escribe alguien una carta para otra persona a la que ve una vez cada semana como mínimo?!

Pues porque las cosas salen más claras por escrito. Uno no se lía, no sufre las interrupciones del resto, se siente plenamente escuchado por uno mismo.

La gente no sabe escuchar, Maite. Las personas no saben escuchar al resto ni a sí mismas. Y no saben entender. Ayer vino Pedro a hablar conmigo, de lo que teníamos que organizar. Estuvimos hablando una hora y media… mentira, estuvo hablando cerca de una hora y media. Al final del rollo que me soltó se me ocurrió decirle lo que pensaba y me llevé un revés considerable.

Se acerca el momento de elegir y creo que sé cuál es la decisión. Son muchos años, pero… se acerca el momento. Y no creas que no me da rabia, pero tal y como están las cosas hay que elegir lo que más me convenga. O por lo menos, aquello que no me suponga dedicar más tiempo del que puedo abarcar. Tú me entenderás, estoy seguro de ello.

Hablamos Maite, cuídate mucho.

                                                                                     Un beso.

9 de diciembre de 2009

Berlusconi, Europa y el mundo. 70 años después.

“Europa se baja los pantalones ante Berlusconi”

Últimamente me llegan noticias desde Italia sobre las decisiones de su actual presidente, Silvio Berlusconi. Y no son nada buenas. Polémica con las normas sobre inmigración, polémica que leo también sobre las leyes que establece para los cargos que estén en el Gobierno… todo es muy preocupante.

El otro día comentábamos unos amigos sobre el prólogo de Mein Kampf. Por casualidades de la vida, que nada tienen que ver con afinidad ideológica ninguna ni con Hitler ni con su libro, un amigo lo tiene en su casa traducido al español. En dicho prólogo hay un compendio de las opiniones que tenían algunas personalidades en la época en la que Adolf Hitler escribió ese libro, por ejemplo, del Daily Mail (-dicho compendio es lo que viene al caso-)

Cuando oí que el Daily Mail reconocía en su opinión cómo Hitler representaba la auténtica oposición al comunismo, mi comentario fue más o menos el siguiente: “un ejemplo más de cómo Europa se bajó los pantalones durante el ascenso de Hitler”. Lo siguiente que recuerdo fue el comentario de que actualmente Europa se está bajando los pantalones ante Berlusconi.

Todo me parece bien respetable, comprendiendo que mi ideología y la del amigo interesado en leer este prólogo son diametralmente opuestas. Pero me resulta cuanto menos sorprendente acordarse de Berlusconi cuando de lo que se está hablando es de una etapa, los años 20, donde el ascenso de los totalitarismos, no sólo del nazismo, fue la tónica propia de una etapa en la que Europa demostró que no supo terminar, ni con la palabra ni con las armas, con las amenazas de la época.

Nada, repito, nada que ver con lo que Europa está haciendo con Berlusconi. Porque puede ser un gobernante con polémicas leyes de clara tendencia a perpetuarse en el poder (pero… ¿qué gobernante no quiere esas leyes?) pero de momento no ha metido en campos de concentración a nadie, ni ha levantado muros en sus calles, ni ha marcado las tiendas con señales, ni pide a sus ciudadanos que se identifiquen con escudos. No tiene nada que ver.

3 de diciembre de 2009

Sobre el cambio climático...

… hay intereses económicos bajo esta idea, ¿no es cierto?

El cambio climático está sucediendo, pero, ¿y si no fuera tanta culpa nuestra como nos quieren hacer ver algunos?

El clima está cambiando, pero, ¿y si no fuéramos tan responsables como nos quieren convencer que somos? ¿Y si realmente el clima no estuviera cambiando por nuestra culpa? ¿Y si el efecto del cambio climático no fuera tan agresivo como dicen?

El Watergate climático: la farsa del calentamiento global, al descubierto

Cuando el río suena… ¿qué conclusiones se pueden extraer de la aparición de estos documentos? ¿Qué podemos pensar cuando se descubren papeles en los que se admite de manera tan contundente que han sido manipulados datos para reconducir las teorías hacia la confirmación de los efectos del cambio climático?

Los liberales alemanes se desmarcan de la Cumbre del Clima de Copenhague

Los pronósticos fallidos de la cúpula climática sobre el deshielo del Ártico

Hay una reflexión personal que hago siempre que pienso en el tema del cambio climático. Es sacar los pies del tiesto pero como es algo personal creo que es tan respetable como cualquier otra idea que se me pueda ocurrir. Y es la comparación con la crisis económica.

Estamos en situación: julio de 2007, normalidad económica en casi todos los ámbitos… o eso parece. De repente estalla la crisis, la locura por así decir. Y después lo que todos conocemos, los que lo veían venir, los que no… y aquí en España sabemos lo que ocurrió, los que decían: “ya veréis, ya” y los que replicaban: “no es para tanto”. Lo cierto es que está siendo para ‘tanto’. Y había indicadores que permitían inclinarse más por la opción de que sí sería para tanto.

Pero nunca jamás se encontró (lógico, no lo había, no podía haberlo, es algo radicalmente distinto al estudio de la climatología) información alguna que desvelara que las predicciones agoreras eran fruto de manipulación de datos. Jamás. Ahora tenemos encima de la mesa mucha información que hace pensar que no todo lo que nos quieren contar sobre el cambio climático es verdad.

En nuestra mano está el qué hacer con esa información, porque es fundamental lo que en base a ella pase en los próximos años.

Enlace proporcionado por Manuel: Hacked: Hadley CRU FOI2009 Files (IMPRESCINDIBLE su lectura)

2 de diciembre de 2009

Y Hemingway dijo…

Hoy he leído por ahí una frase suelta de Hemingway, concretamente en el blog de Natalia Pastor.

Hoy voy a ser sincero: ahora mismo no recuerdo quién era este hombre, ni qué representa en la Historia.

Pero he leído la frase que voy a poner a continuación. A mí me dijo algo. Espero que a vosotros también. Feliz inicio de diciembre y comienzo del Adviento.

"los cobardes casi nunca hablan, porque no suelen saber qué decir. Los cobardes nunca actúan. Los cobardes esperan. Alguien tendrá que decir y hacer las cosas por ellos"

27 de noviembre de 2009

“Jóvenes Aparte”

Crónicas del Asfalto

Esteban Greciet

“Jóvenes, un mundo aparte”

Pocas veces como ahora, en la historia conocida, habrá tenido la juventud unas características tan peculiares y diferentes de las generaciones adultas. Yo creo que muchos de los jóvenes y adolescentes de hoy desdeñan a los mayores, su pasado, su cultura, y la moral convencional, a favor de un cierto hedonismo, impuesto por el género de vida, y de un comportamiento gregario tendente a buscar una suerte de apoyatura social en lo colectivo.

No trato de introducir ningún enfoque maniqueo pues en el fluir de las generaciones, a través del tiempo y de los acontecimientos, tenemos responsabilidades, para bien y para mal, quienes vamos entregando el testigo. Pero la realidad es la que es, guste o no, y está ahí formando parte de nuestro mundo.

Es difícilmente negable que se da esa desvalorización de la experiencia y de la sabiduría acumuladas durante muchos siglos de civilización. Una serie televisiva que estas semanas proyecta con éxito Antena Tres enfrenta los alumnos actuales con lo que dice ser la enseñanza en las aulas de los años sesenta.

Tal vez por la presunta juventud de los guionistas, la escuela que se presenta no pasa en sus métodos de los años cincuenta o tal vez de los cuarenta, como con la intención, por parte de la emisora, de desvalorizarlos. Pero las actitudes de los chicos han producido el efecto contrario en la audiencia.

Existe entre los jóvenes una especie de tácita complicidad entre ellos, como si trataran de establecer un mundo aparte, sin darse cuenta de que la juventud es pasajera y pronto serán adultos con unos condicionamientos parejos a los de sus mayores. “todos lo hacen”, es el argumento máximo que trata de respaldar sus actos.

Además, como apunto más arriba –y siempre con temor de errar-, parecen mostrar una sostenida inclinación hacia la mística de la masa: los botellones, los conciertos, en los que se hacen los mismos gestos, o los festejos multitudinarios para liberar adrenalina, como el de Buñol y otros semejantes... esto no quiere decir que los chicos de hoy sean mejores ni peores, sino fruto de su tiempo y del decaimiento de una serie de valores y principios que antes se entendían permanentes.

Un conocido cardiólogo me decía hace unos días que los jóvenes médicos del MIR, a quienes se exige una nota media muy alta, suelen ser muy inteligentes y estar mejor preparados (los JASP, que se dice) que los de generaciones anteriores a su edad, pero también que, en general, están “peor educados” y les cuesta aceptar la disciplina.

Hemos de convenir en que el mundo occidental se ha secularizado y ha producido una dicotomía entre la moral relativista del día y el cristianismo secular, católico, ortodoxo o protestante, que ha vivificado su historia y sustentado su ideario. Si no hay fe, tiene menos sentido mantener algún tipo de exigencia personal o esforzarse en cumplir bien con el prójimo. Lo escribió Dostoiewsky: “Si no hay Dios, todo está permitido”. Pero estas consideraciones nos llevarían muy lejos.

Viniendo a lo primero, en línea con lo dicho y para desdramatizar un poco, es de observar por parte de la juventud –y de otros menos jóvenes- la entusiasta adopción de las nuevas tecnologías de la comunicación como elementos indispensables de su desenvolvimiento en el grupo y, a su través, con la sociedad que les importa. Sobre este último punto, cuentan de un muchacho que estaba en su casa y, tras ver la película “Mar Adentro”, le dijo a su madre:

“Mamá, nunca me dejes vivir en estado vegetativo, dependiendo de máquinas y de líquidos de una botella. Si me ves en ese estado, desenchufa los artefactos que me mantienen vivo. ¡Prefiero morir!”

Entonces, la madre se levanta y procede a desenchufar el DVD, el televisor, la TV por cable, el PC, Internet, el MP3/4, la PlayStation, la PSP, la WII y el teléfono fijo; le quitó el móvil, el “ipod”, la blackberry y le tiró las cervezas. El joven se lo contaba a un amigo con este comentario final:

”La madre que la parió, ¡casi me muero!”

(del periódico La Hora de Asturias, número 176, Opinión)

25 de noviembre de 2009

6. La estrella polar. Reencuentro.

Miércoles, 26 de noviembre.

Me encuentro como un tonto delante de la pantalla del ordenador, intentando colocar las ideas que fluyen por mi mente para que tengan un sentido. No puedo ponerme a escribir según se me ocurre todo… no habría quién lo leyera. La mente, como el tiempo, a veces juega muy malas pasadas; tiende a correr cuando nosotros querríamos ir despacio, y se empeña en ir lento cuando nosotros lo que queremos es velocidad. Y aquí sigo, ante el rectángulo luminoso y el piloto parpadeante del cursor.

Dudo mucho, Maite, que cuando leas estas líneas encuentres algo que te dé sentido para comprender el texto. Soy egoísta, nunca te lo dije: no escribo para que me entiendas, escribo para expresarme. Pero, ¡por favor! Me vuelve a salir ese tono recriminatorio; no creas que te lo echo en cara. Ni mucho menos. Es que necesitaba decirlo de alguna forma…

Todas las noches miro al cielo en busca de las estrellas. Noche tras noche, día tras día desde hace algunos años. Lo hago tan a menudo que aprendí a orientarme más o menos. Un día encontré, con la misma casualidad con que te encontré a tí, a la Estrella Polar.

Porque al igual que sucedió contigo, a mí a la Estrella Polar me la presentaron, no la encontré yo; a tí y a mí nos presentaron, no te encontré yo. Las cosas sucedieron como tenían que suceder, y lo cierto es que no recuerdo que diera ningún paso en falso. Todo fue tranquilo, sosegado y previsto. Desde que te encontré aquella tarde, hasta que te olvidé aquella mañana.

Probablemente se trate de una de las historias más extrañas de mi vida. Nunca supe valorar lo que realmente me aportaste; pero quiero que sepas, por si alguna vez te dejas caer por aquí y lees esto, que no me arrepiento de nada y que una cosa es segura: otra cosa no, pero divertir lo que se dice divertirme… ¡lo pasé como un enano! Y creo que eso no tiene precio.

Nuestras miradas se cruzaron, años después. Y sonreí porque actué de tal forma que los recuerdos son alegres… Decía la canción “no dejo de pensar que aquí no hay sitio para los dos”. Pues eso, que era imposible desde el principio y quizá por eso me lo pasé tan bien.

Gracias por un rayito de esperanza que no me vino nada mal.

P.D: mucha, muchísima suerte con todo aquello que afrontes en la vida. Espero que nunca olvides que una prórroga de cinco minutos puede cambiar muchas cosas…