31 de mayo de 2007

Real Madrid vs DKV Joventut; 1er asalto

Se oye un murmullo de voces que gritan diversos cánticos de apoyo a los equipos. En los muros de la plaza de toros resuena la música que suena a todo volumen para entretener a los asistentes en los minutos previos. La arena del ruedo ha sido sustituida, una noche más, por tablas de madera que conforman el parquet que será testigo fiel del espectáculo que estamos a punto de presenciar. Tensión.

Los jugadores se visten con las camisetas por las que van a salir a ganar. Unos, de verdinegro; otros, el bando que juega en casa, de blanco. El base bajito, el escolta de pelo revuelto, el ala-pívot con cuidada perilla, el base negro, el pívot internacional, el alero que se enfrenta a su ex-equipo... uno a uno, salen todos a la pista. El público enloquece cuando les ve y grita enfervorecido palabras de ánimo para dar alas a los blancos.

Focos. Cámaras. Balón al aire. Comienza el espectáculo, ¡esto es baloncesto!

Navarra

He leído hoy en libertaddigital.com un artículo que habla sobre la responsabilidad del partido UPN (socio navarrro del PP) en el resultado de las elecciones que han tenido lugar hace escasos días. Estos resultados, en el lugar que ahora mismo me ocupa, Navarra, han sido los siguientes:

UPN-PP /// 42,2% del escrutinio /// 22 escaños
PSN-PSOE /// 22,4% del escrutinio /// 12 escaños
IU/EBN /// 4,4% del escrutinio /// 2 escaños
CDN /// 4,4% del escrutinio /// 2 escaños
NA-BAI /// 23,7% del escrutinio /// 12 escaños

Es decir, que UPN, el partido gobernante hasta el momento, no tiene mayoría absoluta para seguir gobernando, por lo que es esperable que ceda el cargo a los socialistas, quienes accederán al poder en coalición con alguno de los otros partidos de izquierda y nacionalistas.

¿La culpa es de UPN? No. La culpa es nuestra. Nuestra, quiero decir, de los ciudadanos que no les han votado, a sabiendas de que dar el voto a cualquiera de los otros partidos de la lista anterior puede suponer la cesión del territorio navarro al País Vasco, donde, por cierto, ANV (el partido pseudónimo bajo el cual la mano negra del terrorismo etarra aflora, no lo olvidemos) no ha salido mal parada en las elecciones. ¿Es culpa de los dirigentes de los partidos, el hecho de que la gente prefiera nacionalistas/independentistas vascos o partidos que con ellos se pudieran aliar, antes que votar a un partido de derechas? Yo creo firmemente que no. La culpa es de quien vota, no de quien recibe el voto. Si quienes votamos no sabemos distinguir es ya otra cosa. Pero en democracia, en libertad, nosotros decidimos cada cuatro años lo que queremos. Y tenemos medios suficientes (radios, televisiones, Internet...) para estar informados y saber a quién entregamos nuestro voto.

Así pues, UPN no ha tenido la culpa de lo que ha sucedido en las elecciones navarras ni de lo que a partir de ahora pueda suceder con la misma Navarra; me atrevería a decir que ni siquiera si el Partido Socialista gobierna en coalición con nacionalistas vascos y entrega Navarra al País Vasco tiene responsabilidad alguna sobre este hecho; porque si ellos lo hacen, es porque nosotros, quienes votamos, les hemos elegido.

30 de mayo de 2007

Monárquicos

No, si en este país nadie es monárquico hasta que llegan ocasiones como la del otro día, con el concurso de Antena 3 “El español de la historia”, y se demuestra lo contrario. Al final, resulta que por voz popular Su Majestad el Rey Juan Carlos I es el Español de la Historia, un título que no deja de ser meramente televisivo pero sin embargo puede dejar sorprendido a más de uno. A mí me sorprende.

La cara que puse cuando me enteré de quién había quedado primero en este concurso, debe ser de esas que realmente merece la pena recordar. Primero sentí sorpresa porque no me esperaba ese resultado y luego me quedé estupefacto porque creo que es un título que no viene al caso darle a Su Majestad, después de todos los personajes que han ido surgiendo en nuestro país a lo largo de la Historia. No soy un defensor exacerbado de la Corona española, ni soy una persona que repela cualquier cosa que tenga que ver con la misma; sencillamente, siempre he dicho que la Monarquía, tal y como aparece reflejado en nuestra Constitución, es un símbolo bajo el que podemos englobar a toda la nación española.

En estos momentos en los que están tan de moda esos nacionalismos periféricos, podría ser de gran ayuda tener al frente a los Reyes velando por la unidad de nuestro país; en los instantes en los que el terrorismo y su entorno, avivado por la actividad callejera de cuantos no quieren participar de la democracia que, para su aparente desgracia, tenemos como sistema político, podría ser de gran ayuda tener al frente a los Reyes empujando a todos los ciudadanos a mantener la entereza ante los asesinos. Sin embargo, en vez de eso, tenemos un Rey que no se pronunció acerca del traslado de una parte del archivo de Salamanca a Cataluña, un Rey que no se pronunció acerca de la controversia que despertó el Estatuto de Cataluña (y en este caso, fue consultado por los interesados, es decir, pudo haberse pronunciado ejerciendo su labor de reinar, a pesar de no gobernar), un Rey que guarda silencio ante la oleada de proyectos de reformas de los Estatutos de Autonomía, y un Rey que, después de no decir una sola palabra referente al atentado de diciembre en la T4, en plena escalada de Batasuna a las instituciones vascas, sólo se le ocurre decir que “tenemos que intentar lo mismo que se ha hecho en Irlanda del Norte” cuando las circunstancias que hay ahora mismo en este país no son ni las mismas, ni las que podrían propiciar un verdadero proceso de paz. Así es, para mí, Juan Carlos I. Un Rey que peca de silencio para no saltarse el principio de imparcialidad, y que cuando habla, se lo salta.

Por todo ello, me pareció ridículo que saliese nombrado Español de la Historia. Alfonso X el Sabio, Isabel La Católica, Cristóbal Colón, Cervantes, Severo Ochoa, El Cid... visto con perspectiva, desde mi punto de vista, vamos, es que hay infinitud de españoles que se merecían el premio antes que nuestro actual Rey, al cual debemos agradecerle, creo yo, su actitud durante el complicado momento de la Transición, pero desde entonces...

La recompensa al trabajo bien hecho

Un año después, las semifinales tendrán tintes verdinegros, una vez que el Joventut ha logrado superar el complicado cruce de cuartos de final frente a un correoso Gran Canaria que no se ha rendido hasta el quinto y último partido, disputado esta misma tarde/noche.

¡Lo conseguimos! Después de un año en el que Badalona ha vuelto a vibrar, y de qué manera, con este equipo que tantas alegrías está dando, después de las victorias a Unicaja por 53 puntos, a Maccabi en enero después de un partido mágico, al TAU y al Barsa en complicados partidos, a Olympiakos en la que fue una rememoración de la final de la Euroliga de 1994... después de un año de pasión, viviendo alocados momentos delante del televisor o delante de la Jornada Virtual de acb.com (el inolvidable partido de cuartos de final de la Copa del Rey frente al Akasvayu...) nuestro corazón descansará esta noche tranquilo sabiendo ya que el trabajo realizado por Aíto da sus frutos y que el juego de nuestros héroes (espectacular Rudy con 23 puntos, determinante Bennet con 13 puntos, e imprescindible el retorno de Barton con 13 puntitos si queremos dar guerra a partir de ahora) ha tenido recompensa. Nuestros jugadores lo merecían, después de quedar terceros en Liga Regular (mucho listo hay suelto que va quitando méritos, pero en fin, opiniones las hay siempre y de todos los colores, eso por supuesto) y después de alcanzar el Top 16 de la Euroliga, haber perdido el partido de hoy habría sido una injusticia, no sólo para el equipo, sino también para la afición, una afición que poco a poco recupera la confianza en el equipo y cada vez más veces llena el Olímpico (hoy 8000 espectadores aproximadamente, cifra que no está nada mal)

Y ahora... La2 de TVE va a televisar la eliminatoria correspondiente al Real Madrid - DKV Joventut, 2º contra 3º. Todo un duelo de titanes que dará de qué hablar, con morbo tras lo ocurrido en el partido de Liga, cuando en los últimos instantes del partido los de Madrid (Hervelle, Mumbrú, Felipe, Raúl López & company) no se sentían a gusto viéndose derrotados por los verdinegros y buscaron una excusa a escasos segundos del final para montar una innecesaria tangana. Ya no tenemos nada que perder, la 'Penya' está donde le corresponde; de ahora en adelante todo lo que haga será para bien. A SEGUIIIIIIR!!!!

28 de mayo de 2007

Porque no hay victoria sin sudor
Recompensa sin esfuerzo
Alegría sin sufrir
Mañana...
A POR ELLOS. A POR ELLOS. A POR ELLOS. A POR ELLOS. A POR ELLOS. A POR ELLOS

26 de mayo de 2007

Fantasma de tiempos pasados. Nostalgia.

Decía una vieja canción de un grupo denominado Alphaville, “I want to be forever young”. Es una canción que a mí me emociona, y la letra significa todo aquello que en ocasiones despierta en mi interior una nostalgia difícil de explicar. Además, es una canción que conforme pasa el tiempo me hace recordar con más intensidad la soleada, calurosa, y veraniega tarde del 26 de mayo de 2005, día en que, a la postre, la promoción del 87 en el Colegio Auseva se graduó.

Han pasado dos años... discretamente y de forma silenciosa, sin apenas percibirlo, y en cierto modo sin que casi nos hayamos podido dar cuenta, aquellos instantes de alegría incontenible tras haber terminado un curso caracterizado por las situaciones límite de exámenes semana sí y semana también, esos momentos que ponían punto y final a 2º de bachillerato y que abrían todo un abanico de posibilidades que hasta ese momento más de uno ni siquiera se habría planteado, sucedieron, y se marcharon... a veces me cuesta admitir que no se puede volver atrás en el tiempo. No hay más remedio que aceptarlo, que el tiempo pasa y que los momentos en la vida son irrepetibles. Sin embargo, aquel día fue tan especial, por tantas cosas, que no me disgustaría para nada poder revivirlo en otro sitio que no sea en mi mente.

Espero que aquellos que leáis esto recordéis el día de nuestra graduación y sonriáis. Es bueno recordar el pasado y sonreír, cuando en éste hay momentos buenos. Para mí, por el motivo que todos conocéis, pero también por otras cosas, aquel jueves 26 de mayo de 2005 fue un día genial. Oír ayer a los chicos que estaban recién graduados me trajo a la memoria mi “yo” de hace dos años y los recuerdos del final de una de las etapas más largas e intensas de mi vida.

24 de mayo de 2007

Luces. Cámara. Acción.

Hoy no soy objetivo, ni imparcial, ni inalterable. Aviso para los que se dispongan a leer esto, ¡porque es propaganda verdinegra a tutiplén!

Faltan 24 horas para el tercer partido de la eliminatoria DKV Joventut - Gran Canaria. Sin contemplaciones. Mañana los verdinegros deben salir a morder definitivamente a un equipo canario que se encuentra malherido con el 2-0 en su contra, y que mañana se enfrenta al primer match ball. No estaría mal que La Peña rematara sin miramientos, ya que perder mañana supondría otro desplazamiento a las islas, y si nos lo podemos ahorrar, mejor y más frescos que alcanzamos las semifinales.

En Ricky, en Bennet, en Huertas, en Rudy, en Barton, en Paco, en Betts, en Gaines, en Archibald, en Laviña, en Aíto, confiamos. Mañana no podéis fallar. Pasar a semis supone dar el evidente paso adelante en la lucha por el título (para el cual, humildemente, comenzamos a aspirar) pero además supone casi asegurar nuestra presencia en la Euroliga del año que viene. Tiempo de playoff. Tiempo de basket. Tiempo de 'Penya'. ¡VAMOOOS!

23 de mayo de 2007

"You'll never walk alone"

Otra noche de fútbol invade mi blog, que inicialmente era un espacio dedicado al baloncesto, y que con el paso del tiempo a lo largo de este año se ha convertido en un lugar de distintos temas.

Hoy era la noche del 23 de mayo, miércoles 23 de mayo de 2007, noche que podrá pasar a la historia de mi vida como aquella en la que más nervioso estuve por un insignificante partido de fútbol: la final de la Champions League. Es difícil expresarme en estos términos puesto que hasta ahora sólo lo había hecho refiriéndome al baloncesto, al Joventut y a la Selección de España, pero hoy... ha sido tan diferente, tan extraño, tan raro, que se me complica la cuestión.

¿Qué voy a decir?¿Que vibré durante los 90 minutos del partido? Mentiría, porque no fueron pocos los minutos que pasé aburrido (pero aburrido hasta el punto de pensar en lo largo que son los partidos de este deporte, o lo largos que se me hacen a mí...). Sin embargo, cuando marcó el Milan el inmerecido gol en la primera parte, no tuve más remedio que engancharme definitivamente a la cuestión; inmerecido porque todo el trabajo lo puso sobre la mesa el conjunto inglés, con las ocasiones, el juego, y la táctica, mientras que el Milan estuvo acechando su oportunidad hasta que le llegó tras una falta (discutible, a partir del criterio que el sr árbitro fue marcando conforme el partido transcurría) que se convirtió en gol. Ya en la segunda parte mi vida fue un ir y venir de la cocina al salón, comiendo un sandwich mientras tanto, pendiente del televisor, viendo cómo el Spanish Liverpool no marcaba el esperado gol. La Justicia que muchos ansiábamos a raíz del juego inglés, fue dando paso a una llamada urgente a la Épica cuando, a falta de 10 minutos para el final, el Milan remató la faena sellando, aunque fuera parcialmente, todas nuestras esperanzas con el segundo gol. Finalmente, la Épica dio paso a lo Imposible cuando el Liverpool marcó el gol que ponía el -de nuevo- esperanzador 2-1 en el marcador a falta de escasos minutos para el final del encuentro. Y ahí, ahí, porque fue ahí y no en otro momento, apareció el señor de negro. No, ni la Muerte, ni Men In Black, me refiero claro está al señor árbitro que decidió dar tres ridículos minutos de tiempo de descuento, después de haber tenido que tragarnos toda una vergonzosa exhibición teatral por parte del conjunto italiano que bien podría pasar al recuerdo como un libro de "Lecciones de Pérdida de Tiempo". Pasaron así los minutos, y no contento con su "generosa" prolongación del encuentro, el árbitro decidió poner punto y final cuando aún restaban escasos segundos para el final que él había establecido; escasos, sí, pero en todo caso reglamentarios e incomprensiblemente incumplidos.

No sé nombres (sólo los de los españoles que forman en las filas del Liverpool). No me gusta el fútbol. Pero esta noche me emocioné. Con el deporte que tantas veces he criticado, y que sin duda tantas veces criticaré, sencillamente, me emocioné, compartiendo la rabia de los seguidores del Liverpool después de un partido que no se presentaba tan mal... Y así, de esta forma, me convertí en seguidor, aunque no aférrimo, del mítico equipo de la ciudad de Liverpool.