21 de marzo de 2014

The Beach Boys, Pet Sounds, y la madurez perdida y encontrada

Wouldn't it be nice if we could wake up
In the morning when the day is new
And after having spent the day together
Hold each other close the whole night through...

The Beach Boys – Wouldn’t It Be Nice (Pet Sounds, 1966)

Después de los primeros éxitos de los Beach Boys en la primera mitad de los años sesenta, a base de canciones dedicadas al verano, a las chicas y especialmente al surf, parecía impensable que la música del grupo pudiera evolucionar para buscar algo mas que sol y playa en las letras de sus canciones.

Y sin embargo, sucedió.

Aquellos meses de Enero y Febrero de 1966 terminaba una gira que los Beach Boys habían emprendido por Hawái y Japón. Todos los integrantes formaron parte de aquella expedición, salvo uno: Brian Wilson.

Brian había quedado asombrado con el resultado que los Beatles lograron con su álbum Rubber Soul. Tanto fue así que después de un período falto de inspiración se animó a continuar su trabajo, a fin de mejorar la calidad de lo hecho hasta entonces y tratar de superar a la banda convertida en principal competidora.

Nuevos sonidos, nuevos instrumentos, nuevas ideas y nuevas letras fueron utilizadas en la composición de las canciones que darían lugar al álbum que de alguna manera cambió el rumbo del grupo. Después de cinco años y diez álbumes de interminables tardes de surf, noches de playa y chicas, Brian Wilson se rodeó de nuevos colaboradores y abrió la obra del grupo a una música que buscaba algo más. El 16 de mayo de 1966 los Beach Boys publicaron Pet Sounds.

Y ese álbum supuso, para bien y para mal, la entrada en una etapa más madura de la música del grupo. Después de Pet Sounds, no sólo el talento musical siguió jugando un papel importante en la historia del grupo, sino también los problemas personales, las drogas, y las tensiones entre los miembros del grupo. A partir de entonces, los Beach Boys entraron en una etapa de continua inestabilidad: Brian Wilson tenía muchísimos problemas con las drogas, lo que influyó en la relación con el resto de miembros de la banda, y la discográfica con la que trabajaban los Beach Boys, Capitol Records, decidió no renovar su contrato.

Pet Sounds, que en principio podía haber sido el inicio de algo más grande, fue de alguna manera un punto final en la evolución del grupo.

La madurez, en ocasiones, parece traer puntos que transforman nuestra vida. A veces, es como si tras un logro sorprendente nuestra vida no pudiera hacer sino mejorar. Otras veces, es como si la espiral de sucesos negativos nos ahogara y nos impidiera ver la forma de salir. Podemos ser capaces de lo mejor, de transformarnos a nosotros mismos y obtener resultados a priori inimaginables. Es lo milagroso de la vida… aunque parece difícil vernos a nosotros mismos a través del espejo en donde siempre soñamos estar pero adonde nunca nos creímos capaces de llegar.

The poor cook he caught the fits
And threw away all my grits
And then he took and he ate up all of my corn
Let me go home
Why don't they let me go home
This is the worst trip Ive ever been on

The Beach Boys – Sloop John B (Pet Sounds, 1966)

Me gusta Pet Sounds porque sus letras plantean cuestiones, su música se hace preguntas, el grupo se revisa a sí mismo y el sol ya no es eterno. Que el disco fuera una victoria me da un poco igual, pero me atrae esa capacidad de los artistas de reinventarse a sí mismos; y a la vez, me entristece esa cierta incapacidad de mantener la cordura después de hacerlo. Como quien se ve madurar, y a la vez, se aterra ante el poder que se desata dentro de uno mismo al contemplar el punto donde está ahora y el camino recorrido hasta el presente.

I may not always love you
But long as there are stars above you
You never need to doubt it
Ill make you so sure about it
God only knows what I'd be without you

The Beach Boys – God Only Knows (Pet Sounds, 1966)

10 de marzo de 2014

Madrid, desde Niza, 10 de marzo de 2014

Mientras en Ucrania se asoman peligrosamente a un conflicto inminente…

… miro el reloj. 10 del 3. Y mañana, nos asomamos al décimo aniversario de un día que lo cambió todo.

La única reflexión que soy capaz de hacer en este momento es la del recuerdo de un instante en el que parecí despertarme un poco más al mundo en el que vivimos.

Adornado con ese aura que sólo la nostalgia es capaz de aportar, el pasado se presenta esta vez a través del prisma de diez años de proceso vital. Lejos de las investigaciones, de los análisis, de los editoriales, lejos del mundanal ruido, mañana, a las 7.40, unos trenes recorrerán el camino que a otros les fue prohibido. Unas personas vivirán en lugar de quienes no tuvieron derecho a hacerlo a partir de aquel día.

Al abrir los ojos, mirar el calendario, y pensar que realmente ha pasado mucho tiempo desde entonces, siento vértigo. Pienso si nuestros actos les rinden homenaje; si nuestras obras les hacen justicia; si nuestras vidas, en fin, son dignas de quienes no han podido vivirla. Y para evitar que mis palabras conviertan esto en un delirio de grandeza, me limito a recordar las lágrimas de una tarde amarga como pocas ha habido viendo el televisor.

Los trenes, abiertos de par en par al cielo de invierno. Los cuerpos, abandonados sin vida. Alguien grita en una esquina, alguien viene en su ayuda, otros corren, otros miran a su alrededor sin ver nada… tal es la magnitud del desastre con el que nos encontramos aquella mañana.

Volverá a ser 11 de Marzo. Diez años después, mirando la fecha y pensando en el ambiente, siento que hay demasiado pesimismo como para ser capaz de llenar esta página de esperanza. Lo único que nos queda es el recuerdo de quienes nos dejaron y la esperanza de que perdonen nuestro olvido, para quitar la indiferencia que llena el vaso que construimos como monumento y trabajar, supongo, para que este mundo sea mejor.

El mecanismo, además, no ha cambiado demasiado: son ellos quienes toman las decisiones y somos nosotros quienes de un modo u otro las pagamos.

En la distancia te lloro, España.

En la distancia os recuerdo, a quienes os fuisteis, a quienes sufristeis, a quienes perdisteis algo irrecuperable.

Through this fields of destruction…–Dire Straits “Brothers In Arms”

16 de enero de 2014

Burgos, enero de 2014

Que si es el comienzo de la revolución largamente esperada en España.

Que si se consigue más con el caos social que con la sumisión.

Que si hay que solidarizarse con los vecinos de Gamonal (¿o es con los que queman contenedores?)

Incidentes en Burgos ante la propuesta de construcción de un bulevar

Ante estas, y otras reflexiones que aparecen en las columnas y las noticias de los periódicos, me permito realizar una serie de reflexiones al respecto, que vienen a mi mente de forma más clara sobre todo después de haber leído el siguiente comentario en las redes sociales:

“Qué ganas parece que tienen algunos de un famoso "estallido social", no paran de repetirlo en todos los medios posibles , ¿qué se gana con el caos?”

La democracia es la base de nuestra convivencia, algo que tenemos que valorar. Creo que la democracia implica aceptar que hay una serie de instituciones que existen para estar al servicio de los ciudadanos; implica aceptar un orden establecido dentro de una serie de límites, un marco de actuación, una serie de normas que facilitan y regulan la convivencia; implica un pacto social, parafraseando un artículo de Javier Marías que habla sobre esta y otras cuestiones y que podéis leer aquí.

Que exista una democracia no significa que no deba reformarse ni mejorarse con el tiempo. Si se tienen ideas, hay programas donde plasmarlas y Parlamentos donde proponerlas; si los partidos actuales no nos representan, hay que crear otros nuevos, lo que implica, claro está, estar dispuesto a realizar ese esfuerzo. La asociación y la creación de nuevos partidos políticos no está prohibida. La actual ley electoral no podrá hacer nada si a la creación de un nuevo partido político responde una movilización en masa de los votantes.

La clase política española actual ha roto ese pacto social desde el momento en el que se ha permitido y se permite el lujo no sólo de incumplir lo que promete sino además de tomar medidas que perjudican injustificadamente el bienestar de sus ciudadanos. Ellos han roto el pacto, pero existen vías que aún quedan por explorar. Vías legales que sin alterar el orden público pueden largar (de una maldita vez) a los políticos actuales.

Los incidentes ocurridos en Burgos estos días atrás carecen de cualquier tipo de justificación. Cualquier propuesta que utilice como argumento la violencia ha de ser rechazada de forma clara y contundente. Si HOY justificamos una actuación violenta sólo porque aparentemente otras soluciones no han sido escuchadas, no tendremos herramientas para no justificar la acción violenta de MAÑANA de quien ha tenido otra idea que tampoco ha sido escuchada.

¿Que si me solidarizo con los vecinos del barrio de Gamonal?” me pueden preguntar; “Una y mil veces”, les responderé. Comparto la sensación de frustración de quien cuyo ayuntamiento va a gastarse una millonada en un bulevar cuando, seguramente, a esta misma hora hay quien se las ve y se las desea para reunir las condiciones necesarias para obtener un crédito y abrir su negocio.

¿Que si me solidarizo con los detenidos por los disturbios?” Una y mil veces no. Yo quiero que las cosas cambien, que mi Estado sea más justo y que mi sociedad tenga un nivel de bienestar sostenible. No quiero el caos gratuito ni quiero que nos engañen ni que nos convenzan de que de ese caos puede surgir al bueno. Yo quiero que mi democracia funcione bien, y quiero que quienes tengan ideas reúnan la fuerza suficiente para exponerlas y largar a quienes no saben cómo reconducir un barco que lleva largo tiempo a la deriva.

30 de diciembre de 2013

Si acaso quieres soñar…

Al final de la obra, cuando se baja el telón, se apagan las luces y el público se marcha, queda en el ambiente una especie de vacío difícil de describir. Una sensación que se produce cuando se concentran los momentos vividos a lo largo de la representación, después de los ensayos y de una larga preparación.

No hay camino que llegue hasta aquí… y luego pretenda salir.

fin 2013
… como el sol de un nuevo día sobre la línea del horizonte…

Ha habido que acordarse de frases que no se repitieron hasta la saciedad, ha habido que improvisar sobre lo que se había establecido claramente en el guión, ha habido que actuar bajo la atenta mirada de cientos de personas, después de largas noches sin dormir, de mañanas enteras sin comer, de calor veraniego y frío invernal. Se nos ha pagado por sonreír cuando el resto del mundo lloraría. Al final de la obra, un momento de ensueño, de tranquilidad y calma.

A sabiendas de que mañana prepararemos una nueva obra. Y allí estaremos: acordándonos de frases que no se ensayaron, improvisando, actuando bajo la atención de los asistentes, resistiendo al frío, al calor, al hambre y a la fatiga. Sonriendo… cuando el resto del mundo lloraría. Porque pase lo que pase, y como alguien dijo una vez, el show debe continuar.

I guess I’m learning…

Termina el año con un tiempo inolvidable, un sol brillando sobre el horizonte Mediterráneo, una visita inolvidable y una perspectiva de progresión personal y profesional. Mi propósito principal para este nuevo año que comienza es quejarme un poco menos. Para el blog, mi principal propósito es no dejarme llevar por la vagancia y continuar escribiendo. Suerte a todos y cada uno de vosotros, cerrad bien el año... y mucha fuerza para lo que se avecina.

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Los Walkmen seguirán caminando, estén donde estén… y para siempre. ¡Feliz 2014!

24 de diciembre de 2013

Una llama de esperanza

¡¡¡Feliz Navidad!!!
Joyeux Noël!!!

... un niño nos ha nacido...

22 de diciembre de 2013

Temporada 2013: Nadal, de la nada más absoluta al todo más relativo.

En 2013 volví a ver mucho tenis. Algunos partidos del Open de Australia, la final de Monaco, bastantes partidos y resúmenes de Roland Garros, muchas rondas del Us Open, así como no pocos Masters 1000. La temporada de Nadal me parece un ejemplo de lo relativo de una victoria vista desde la perspectiva de toda una trayectoria deportiva. Así que mientras 2013 va echando sobre el escenario su telón, invito a leer una reflexión a través de cuatro partidos que he visto este año entre el número 1 y 2 del mundo del tenis: la final del Masters 1000 de Monaco; la semifinal de Roland Garros; la final del Open de Estados Unidos; y la final de la Copa de Maestros.

Ejemplos todos de que a veces de que muchas veces, el logro de un éxito debe ser tan sólo el comienzo de la búsqueda de nuevos retos.

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MONACO – 21 DE ABRIL DE 2013

sello monacoEl año comienza con la ausencia de Nadal en el Abierto de Australia, y con la total incógnita de cuándo y en qué condiciones tendrá lugar su regreso. Las semanas se cuentan por el número de torneos a los que el español no se presenta, a consecuencia de la grave lesión que arrastra su rodilla. Recordemos que el retorno de Nadal se confirma para marzo, participando en Viña del Mar con derrota en la final. La ausencia ha sido tan larga y la incertidumbre tan grande que algunos nos fijamos más en las sensaciones que en el propio juego.

El cielo gris de ese domingo anuncia tormenta. Allí está Rafa, otra vez, dando pequeños saltos justo antes de que se haga la presentación de los jugadores. El comienzo del partido se retrasará por culpa de la lluvia. Después, con el paso de la nube y la retirada de las lonas, llegan los aplausos y el espectáculo se dispone a comenzar. Nadal, pese a la liturgia de botellas, plátanos y toallas que siempre le acompaña y que ha contribuido a convertirle en lo que es, no está bien. Su juego es un tanto errático, su derecha no funciona como en otras ocasiones y por momentos un 6-0 de inicio no parece tan descabellado.

Pero Rafa se rehace. Siempre se rehace. Y después de coger un poco de ritmo en los últimos puntos del primer set (6-2), entra de lleno en el encuentro a comienzos del segundo set… pero es tarde frente a un Djokovic cuyo revés, hoy, es implacable. Rafa intentará alargar el partido pero tras un tie break desastroso (que termina 7-1) no habrá un tercer set. El español ha estado quizás lento de piernas y por eso no ha podido encontrar modo alguno de poner en apuros al serbio.

ROLAND GARROS – 7 DE JUNIO DE 2013

rolandgarrosTras perder la corona de Monaco, conquistada durante nada menos que en ocho ocasiones consecutivas, Rafa se encontró a sí mismo en Roma y Madrid y afrontaba Roland Garros jugando como hacía mucho tiempo que no se le veía jugar en París. Las primeras jornadas del Grand Slam que cierra la temporada de tierra batida hacen olvidar por momentos que hace tan sólo cuatro meses Rafa estaba completamente fuera de la competición.

Del partido destaco dos momentos. En el cuarto set, con 5-4 a su favor, Rafa sirve con 30-15 en el marcador. En ese momento cojo el teléfono y llamo a mi padre, exhultantes como estamos los dos cuando el final parece tan cerca. Pero la superioridad es tan relativa que a Rafa no sólo se le escapa su servicio sino que además pierde el cuarto set. La batalla, decantada a favor de Nadal en tantos momentos del encuentro, se iguala a dos sets, y el quinto comienza con Nadal en ese tipo de barrenas que sólo un Djokovic crecido ante la posibilidad de hacer historia es capaz de lograr.

El segundo momento llega en el quinto set, cuando el partido comienza a convertirse en un monumento al tenis desde que Rafa es capaz de contrarrestar el empujón del serbio y recuperar su servicio. Con los dos jugadores poniendo sobre la pista lo mejor de sus capacidades, la épica batalla adquiere niveles dramáticos cuando un smash de Djokovic entra… punto éste que termina con el serbio dando un traspiés y cayendo sobre la red.

La fotografía de ese momento nos muestra un Nadal que cierra los ojos al ver que el smash entra… y que abre los ojos, alzando la vista y señalando con el brazo izquierdo, sin apenas gesticular, todo lo que ocurre tras el smash en el otro lado de la pista. Djokovic ve la bola para el smash, se coloca para golpear la bola… y allá va, queriendo ganar todo Roland Garros con ese golpe; tropieza, se precipita sobre la red, cae, cae… tocando la red. Mira al árbitro como diciendo “a mí nadie me dijo que no se podía tocar la red”

El drama deja paso al delirio cuando el quinto set se va al 5-5, al 6-6, al 7-7… con el número uno del mundo aspirando a la final del Grand Slam que le falta, con el Mosquetero llegado del vacío aspirando al imposible de recuperarlo… y el delirio se transforma en leyenda con la última bola de Rafa que le da el 9-7. Una bola que deja a Rafa a un paso de recuperar la Copa que conquistará frente a Ferrer. Su tío, Toni, estalla en lágrimas al final del encuentro. Porque llorar es, a veces, lo único que se puede hacer cuando ya no se puede hacer nada. Y qué más se puede hacer cuando se vuelve de la nada y se consigue todo.

US OPEN – 9 DE SEPTIEMBRE DE 2013

“If I can make it there…” Frank Sinatra, NEW YORK, NEW YORK

tenis-and-the-city-nueva-york-us-openHacía ya tiempo que Rafa había roto esa barrera que parecía impedir a los españoles ganar el Us Open. Lejos quedan las victorias de Manolo Santana (1969) y Manuel Orantes (1975). Nadal está ante una nueva final, un nuevo partido frente a Djokovic, tras un torneo en el que a la postre se habían clasificado nada menos que tres españoles para los cuartos de final (Ferrer, que caería eliminado ante un Gasquet intratable; Robredo y Nadal, que disputarían el duelo fratricida de los cuartos).

Dominio absoluto del español durante un primer set que se resuelve con un claro 6-2. Con pocas dudas había muy poco margen para reflexionar, sobre todo cuando las cuentas salían sobre el papel. Pero la lógica no lo es todo en el deporte, y menos aún tal vez cuando se juega contra el número 1 del mundo. Podemos preguntarnos si el segundo set hubiera podido terminar de otra manera de haber logrado Rafa convertir una bola de break que tuvo a su disposición… pero como dice la canción, nunca es lo que pudo haber sido, y Djokovic logra igualar la contienda a un set.

El tercer set es extraño. Tras revisarlo, vuelvo a tener la misma conclusión: tengo la contradicha impresión de que Djokovic juega ese set mejor que Nadal, y sin embargo lo pierde. ¿Es por no saber cerrar el set? Un Djokovic con la madurez actual… ¿Es por fallar en los momentos inoportunos? Quizás… ¿Es la abrumadora precisión de Nadal? Puede que sea una mezcla de los tres. Y puede que esa contradictoria mezcla de sentimientos sea lo que lleve al serbio a desaparecer, literalmente en el cuarto set.

El tenis se rinde una noche más a un Rafa deslumbrante. Otra gira más, la americana, en pista rápida, saldada con un récord de victorias y con el Grand Slam de Nueva York. Pedir más es casi lo imposible sobre lo imposible. Dos objetivos aparecen entonces en los hambrientos rumores periodísticos: Paris-Bercy y la Copa Masters.

ATP WORLD TOUR FINALS – 11 DE NOVIEMBRE DE 2013
EL EPÍLOGO DEL MILAGRO

WTF2013_London_Land.8MAN_1024-768Ya es noviembre. Mediado el otoño el calendario de la ATP fija el último torneo del año. El escenario es un O2 de ensueño que recibe con una presentación espectacular a los ocho mejores jugadores del año. Y Nadal llega mirando al resto desde su recién recuperado primer puesto de la ATP.

Ha sido un año de tantas emociones que las sensaciones se concentran instantes antes de la final. Todo parece tan fácil visto desde fuera, desde lejos… pero es imposible entender la dimensión de lo logrado en 2013 por Nadal y su influencia en la historia del tenis sin pararse a reflexionar que venía de la nada, y que cada partido sufrido, cada torneo ganado, cada pelota disputada, ha sido casi un milagro habida cuenta del resultado.

Otra final, la última del año. Djokovic se presenta esta vez con dos importantes precedentes: la derrota en la Arthur Ashe, donde bajó los brazos impotente, y la final de Paris, donde recuperó su mejor nivel y se mostró muy superior. Y recuerden que hay quien dice que más vale tarde que nunca. Y en cierto modo, así es: Djokovic no falló en ningún momento, menos aún en los momentos importantes. Se mostró completamente inabordable, pese a las dudas que había mostrado en los partidos previos. La temporada termina y me quedo con una sensación agridulce: la temporada prácticamente perfecta se termina con el ligero vacío de una última derrota que no rinde homenaje a lo logrado por Nadal durante todo el año.

Terminada la temporada se apagan los focos. Agotados el resto de calificativos para referirse a Nadal no queda más remedio que rendirse a la evidencia y reconocer que ha superado cualquier tipo de expectativa y trasciende ya, formando parte de la historia viva de este bendito deporte, y siendo en sí mismo una leyenda.

Rafa, el mejor de 2013.

8 de noviembre de 2013

Buscando una oportunidad

Es un verdadero reto escribir estas líneas de tal forma que no nombre las partes implicadas, y a la vez, que usted como lector entienda lo que quiero contar. Vamos a ver si lo consigo aunque sea un 10%.

Vivimos una situación muy compleja desde el punto de vista de las relaciones profesionales. A mí y a los de mi generación, al menos tal como yo lo percibo, nos han educado para que busquemos opciones, para que no nos conformemos.  Pertenecemos, además, a una generación que nos caracterizamos en general por haber disfrutado de una infancia y adolescencia más o menos privilegiadas. Es ahora, en la recta final de las etapas de formación, cuando nos damos de bruces con la realidad de un mercado laboral que no premia, en la mayoría de los casos, el peso del currículum con un puesto que permita percibir un retorno de la inversión realizada para lograrlo.

La cruz

Si queremos afianzar estos argumentos con algunas cifras, basta con observar el paro en España, cuyo nivel de 27% asusta; y si hablamos del paro juvenil, de casi el 50%, espanta. De las generaciones más formadas se aprovecha sólo la mitad del talento. La otra mitad ya se ha marchado.

¿Tienen estas cifras un aspecto más práctico y cercano o son variables puramente macroeconómicas? Lo tienen. Basta con apreciar las dificultades de los recién licenciados, con máster, idiomas y experiencias profesionales, a la hora de encontrar un puesto de trabajo. En Francia ocurre que estudiantes preparados de Escuelas de Comercio, de Economía, de Comunicación, suspiran por encontrar un puesto que no sea un simple “stage d’apprentisage”. Tal vez sea el consuelo del pobre, pero España no es la única fábrica de talentos que invierte con retorno cero. Se trata de un mal común. Hablando de salir de la crisis y de transformar nuestra forma de actuar, tal vez éste sea uno de los hábitos que Europa (¿y el mundo?) debería replantearse seriamente.

Hay dos bienes escasos e importantísimos a los que el mercado laboral da un valor prácticamente nulo ahora mismo: por un lado, el esfuerzo económico de cada familia por formar a sus hijos; por otro, el tiempo empleado por cada estudiante en títulos, certificados de idiomas, especialización. 20 años de esfuerzo por forjar un currículum bien formado y preparado para el futuro… que en el contexto actual obtiene, en el mejor de los casos, “una beca sin garantías de continuidad”.

La cara

Y sin embargo, a pesar del escenario tan negro que acabo de pintar y que todos conocemos muy bien, existen oportunidades. Oportunidades que no se encuentran si no se tiene un poco de suerte y sin algún que otro dolor de cabeza, pero que existen.

Creo que el hecho de vivir un momento como el actual implica exprimir y aprovechar al máximo la oportunidad que se nos dé para demostrar que aparte de formación tenemos capacidades. La empresa que nos dé la oportunidad de comenzar está asumiendo el riesgo de contratar a alguien que no lo va a hacer todo bien a la primera, que se va a equivocar y que va a necesitar que otro corrija sus errores. Nosotros tenemos que asumir que la equivocación forma parte del proceso de aprendizaje, y ser conscientes de ello nos ayudará a continuar implicados al máximo a pesar de tropezar dos (o tres…) ocasiones en la misma piedra.

Mi momento

Estoy frente a la letra Alfa’ de mi vida profesional. Ante el primer paso que di en la industria hotelera. Escribiendo unas líneas que ayuden a canalizar las sensaciones al final de un ciclo que termina. Volviendo a la idea inicial, las relaciones profesionales han sido siempre complejas pero ahora con el agravante de que parece como si la oportunidad que se nos ha dado es la única que vamos a tener. Y no creo que esto sea así. No hay que rendirse, hay que seguir buscando horizontes nuevos, retos nuevos. Para eso educaron a mi generación. Para no desesperar y seguir buscando.

Hay un punto máximo que se alcanza cuando se trabaja. Un momento en el que se dominan todas las tareas del puesto que se ocupa  y lo único que la rutina ofrece es la mejora de la eficacia a fuerza de repetir tareas. Creo que en ese punto se corre el peligro de estancarse. Y todos sabemos cuándo hemos alcanzado ese punto. Ese punto indica el final de un ciclo. Los ciclos se agotan en el deporte, en la economía, en la vida… y en el ámbito profesional. No creo que sea malo. Sólo creo que es como es. El reto está en saber terminar un ciclo profesional que siempre ha sido en términos generales satisfactorio, con la suficiente madurez y profesionalidad para que ambas partes pongan un punto y final normal a la relación profesional.

Sé que, para quienes aún no han tenido esa primera experiencia, o para los que ya la tuvieron pero ahora no encuentran continuidad, estas palabras pueden resultar más bien idealistas. Pero estoy seguro de que todos, alguna vez, hemos tenido esa sensación de querer avanzar, de no conformarse con el pájaro que tenemos en mano y desear evolucionar. En mi caso, sé que hay momentos en la vida en que hay que saber conformarse. Y este, concretamente, no es uno de ellos. Yo animo desde aquí a que no nos rindamos, a que no bajemos los brazos, a que sigamos buscando.

Billy Joel–Vienna. “But don’t you know that only fools are satisfied?”

Porque en algún lugar nos espera la siguiente etapa. Estoy seguro.

6 de noviembre de 2013

“Nights in White Satin”, The Moody Blues y “Unir los puntos”

Hay una frase del conocido discurso de Steve Jobs en la Universidad de Stanford por la que siempre he sentido una especial identificación: “unir los puntos”.

Por casualidad, el otro día descubrí el álbum del que forma parte la canción Nights in White Satin, de Moody Blues. Siempre he escuchado la canción como parte de muchos y muy diversos recopilatorios, como una de esas canciones que uno escucha sin parar demasiado a pensar en quién es su compositor y qué ha hecho de bueno además de lo que ya conocemos. Con respecto a esta canción, recuerdo escuchar al final la voz de un hombre diciendo cosas que entonces, siendo un niño que no sabía inglés, no podía entender.

Hasta que el otro día, como esas cosas que no entendemos demasiado en el momento en que suceden, me dio por indagar un poco y descubrí el “porqué” de la existencia de la voz de ese hombre.

Y es que el álbum Days of Future Passed comienza con una preciosa melodía y con la voz de un hombre a modo de introducción para lo que escucharemos después. Esa voz lee un poema titulado “The Day Begins”, compuesto por Redwave, Knight. Las canciones del álbum pretenden hacer el recorrido por un día en la vida de una persona, a través del particular estilo de rock sinfónico (que a mí, particularmente, me encanta), terminando con el poema “Late lament”, compuesto por Graeme Edge.

Late lament


Breathe deep the gathering gloom
Watch lights fade from every room
Bedsitter people look back and lament
Another day's useless energy spent

Impassioned lovers wrestle as one
Lonely man cries for love and has none
New mother picks up and suckles her son
Senior citizens wish they were young

Cold hearted orb that rules the night
Removes the colours from our sight
Red is grey and yellow, white
But we decide which is right
And which is an illusion




Aparte del sugerente título del álbum, “algo” en mi interior entendió algo más de la canción Nights in White Satin. Algo que quizás ayude a encontrar un poco de sentido y dirección en el camino que me va a tocar recorrer a partir de ahora… un sentido que quizás sólo somos capaces de encontrar cuando, después de recorrer el camino, miramos atrás y unimos los puntos.