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28 de septiembre de 2009

Nacido para viajar (Verano ‘09) III

Bruce Springsteen & the E Street Band on the Working On a Dream Tour

Sin apenas tiempo para descansar (descansar es de débiles) ya me encontraba durmiendo junto a la ventanilla del Peugeot 407 que debía dirigir nuestros pasos hacia la siempre entrañable ciudad de Valladolid. Viendo el diluvio que caía por la carretera y en Valladolid por la mañana, las expectativas del concierto estuvieron por los suelos un buen rato.

Sin embargo, de vez en cuando los milagros meteorológicos se producen, y lo que parecía imposible a la una de la tarde sucedió: a las ocho de la tarde brillaba el sol y el cielo estaba despejado sobre el estadio Nuevo José Zorrilla.

Pero antes de dedicarle un párrafo al concierto (un párrafo breve, pues nada de lo que pueda decir reflejará en todo su esplendor lo que llegó a ser ese concierto) debo mencionar que la visita a Valladolid fue una oportunidad única de encontrarme con una de las personas más importantes de mi vida; no sólo por lo que significa ahora para mí (que es muchísimo), sino por lo que llegó a significar en su momento. Esa persona sabe de qué momento hablo y sabe que en estos casos puedo saltarme esa norma tan entrañable de no darnos las gracias: así que desde aquí deseo enviarle un saludo muy especial y le doy las gracias por todo. ¡A ver si nos vemos pronto! ;)

El concierto en sí, un lujo difícil de igualar

Dos horas y cincuenta minutos. Así se puede resumir de forma clara lo que fue el concierto de Bruce Springsteen.

Dos horas y cincuenta minutos tocando sin parar canciones de siempre mezcladas con algunas canciones de su último álbum, “Working on a Dream”. Casi tres horas saltando, bailando, lanzando la guitarra al aire, corriendo por el escenario, y tocando algunas de las canciones que solicitaba el público cercano al escenario mediante carteles; un espectáculo en toda regla que rompe el concepto que yo podría tener hasta ahora de un concierto de música rock.

El ambiente, genial (un poco flojo en nuestra grada a la hora de seguir a Bruce con su espectáculo, pero no nos vamos a poner quisquillosos porque yo lo disfruté muchísimo) y los pelos que se me pusieron de punta con algunos temas que, sinceramente, hasta el concierto no me habían dado más; para muestra de esos temas, “41 shots”. Y como ejemplos de canciones que hasta entonces había escuchado sin sentir demasiado, “Badlands” (con la que abrió el concierto) y “Lonesome Day”.

Sin duda y como no cesan de insistir sus más aférrimos seguidores, Bruce representa la energía, la ilusión, el ímpetu sobre el escenario; y durante el concierto alcanza unas cotas de comunión con el público increíbles. Sólo así podría entenderse que en algunos momentos, esos de máxima melancolía en los acordes de algunas canciones, a punto estuviera de caerme alguna lágrima.

[…] Bruce Springsteen es energía, épica, vida, ilusión y recuerdo. Palabras de tanto calado humano que se identifican con lo que siento cuando escucho la música de Bruce Springsteen. Bruce no habla exclusivamente de un éxito, de una victoria, de un amor que comienza o de uno que ya terminó; él va más allá y le canta a su ciudad derrumbada en ruinas, al chico que quiere largarse de un pueblo condenado al ninguneo eterno, a quien no se conforma con lo que hay, al espíritu que necesita libertad para sentirse vivo[...]                                                                                             (Benicassim, 4 de agosto de 2009)

La pregunta que me hago es: ¿cómo habría sido ver el concierto allí abajo, más cerca de este carismático rockero de Nueva Jersey?

El vídeo lo encontré gracias a esta entrada del blog "No surrender"; un blog de ‘Havi Solo’, natural de Alcalá de Henares (Madrid), “un enamorado de la musica, del cine, de los videojuegos, en definitiva de la vida, gran seguidor del deporte y a veces buen escritor”

13 de septiembre de 2009

Nacido para viajar (Verano ‘09) (II)

Navalguijo 2009

Con apenas tres días de descanso al volver de Babia me encontré en un autobús de camino a León, donde me encontraría con los que de allí también iban al campamento de MarCha para chavales de 1º de la ESO de Galicia, Asturias y Castilla y León.7yChT9_PU_Mh5urIuxG.0 Próxima estación… Ávila, correspondencia con Navalguijo, Navalonguilla y río Tormes. ¡Atención, estación en curva! Tengan cuidado de no introducir el pie entre coche y andén.

El campamento se plantea como una “Reserva India” y todas las actividades giran en torno a la temática india: los juegos, los talleres, etc.

Fue una experiencia muy enriquecedora, por varios motivos.

El primero de todos es que supuso convivir –de nuevo, tras los doce días de Babia- durante nueve días con cinco personas en un barracón donde nos albergamos cinco de los nueve monitores que allí estábamos. Y mereció la pena (¡vaya si la mereció!)UzXHD--yS3WGU221pgMr.0 Segundo porque supuso trabajar con un grupo de monitores del que conocía a algunos pero con quienes nunca había trabajado. Un entorno diferente en donde moverse para soltar la imaginación preparando las actividades que sin duda me permitió aprender muchas cosas.l46b6nehi4dVqJy2QH5_0 Y tercero y lo más importante: Navalguijo implicó estar junto a los chavales tantos días seguidos, tanto tiempo. Puede llegar a resultar agotador, pero probablemente sea tanto más gratificante cuanto más agotador sea la tarea de monitor que desempeña –si a uno le gusta, claro- Por momentos me lo pasé como un auténtico crío viendo cómo en general se lo pasaban bien con todo lo que les habíamos preparado.

El entorno

La finca del campamento es un refugio de montaña de los Hermanos Maristas, situado en el corazón de la Sierra de Gredos. El paisaje está dominado por amplios valles que se abren camino entre montañas de formas suaves.3rx0sVXYDYtOa4-DVLoq.0W2Jec2It0Qk99kp74JuV_0 4G7S99Eknlb-JbohvhI.0 4k2kHl5qbP3qUt7WHUP.0Pequeño resumen de las actividades

Cuento con que cada uno de los monitores pueda hacer un resumen distinto, pero seguro que todos estaríamos de acuerdo en que las actividades salieron todas a un nivel de aceptable para arriba.

Por ejemplo, aquellas marchas en busca de una poza en donde poder bañarse sin peligro de corrientes o piedras en el río Tormes.8qU65hr88pK5DFHiNuIB.0 O aquellos inolvidables baños para “refrescarse” un poco y evitar insolaciones bajo un sol abrasador. O esos talleres de indiacas y de atrapa-sueños, tan económicos;  o el taller de pulseras de cuero, que no entra dentro de la categoría “económico” pero trató de mantener el nivel.LrF5BknoDfPyv0wLjBy3.0

O esa gran Olimpiada India, en la que por tener tuvimos de todo, incluso “movida” con los jueces de pista.

z_LLgJ8XCs5zBYBeop0o_0 O los murciélagos dentro del barracón. O la búsqueda desesperada de una raya de cobertura. O esa gymkhana del agua invocando a los viejos lobos de la tribu para que se fueran los malos espíritus. O el recuerdo a los ausentes pero siempre presentes por diversas circunstancias en nuestras reuniones de monitores –nombres omitidos no vaya a ser...-.

O las increíbles sensaciones de dormir al aire libre en la cima de una montaña mientras se ven las estrellas. O los pequeños ratos de tranquilidad antes de irse a dormir...

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“Hoy es domingo, y es la una y veinte. Acabamos de regresar del río y estamos pidiendo a los chavales que se pongan algo seco porque vamos a comer. No sé quién lleva la actividad de la tarde... luego, mientras servimos a los chavales, se lo pregunto a Víctor, a Pascu, a María, a Zosi, a Cristian, a Bea, a Paula, o a Chete... porque no creo que David o Carolina lo sepan...”

Y como les dije a todos en la celebración de final de campamento...

... de Navalguijo “me llevo los recuerdos de cuando yo fui acampado, vuestras sonrisas y la ilusión que sois capaces de ponerle a las cosas en cada momento”Qoff8XJjRI9hgVNIZHpf.0 Por lo menos, el estrés inicial preparando actividades y talleres se vio recompensado con buenos resultados…

7 de septiembre de 2009

Nacido para viajar (Verano ‘09)

Después de la presentación de la nueva temporada en El Blog del Aficionado toca hablar de mi verano, para ir calentando motores.

Así que hoy voy a hablar de Babia.

Aspectos de la convivencia en Babia.

A buen seguro que si Clara, Fito, Lucía, Julia, Laura, Ali, Juan Carlos o Carlos paran por aquí y leen estas líneas recordarán con una sonrisa en la cara aquellas interminables partidas de “culo” que casi acaban con la mesa de madera.babia3 028 Fue toda una experiencia, con lo positivo y lo negativo. Pasar doce días en compañía de un grupo tan reducido, en una casa que casi “obliga” a convivir, y en un entorno tan distinto al que estamos habituados, da para aprender muchas cosas. Creo que lo más importante es el aprendizaje a convivir con más personas, porque aunque parece una tontería puede llegar a costar un montón.

Como muestra de todo lo que dieron de sí aquellos días en Villasecino de Babia, esas partidas de cartas, esos despertares de gimnasio con las planchas al sol, los desayunos, los “joer, hoy Fito se levantó antes”, los “seguro que las chicas creen que ya nos ha hecho la pregunta”, los “¡el dos, el dos, el dos, el dos, el dos!”, los “lolololo” jugando a las cartas, las carreras dando gritos como descosidos hasta el Rober, las cañas en el Rober y las juergas (lo que dio de sí este bar), las estrellas allá arriba testigo de todo lo que ocurría, los ratos de café, las conversaciones de todo en general y de muchas cosas en concreto...

A qué fuimos a Babia.

Pues fuimos a trabajar (como lo demuestra la foto de aquí abajo… jejejeje)

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No, en serio. A Villasecino de Babia fuimos a ayudar a las familias que viven allí en el campo realizando tareas agrícolas (cuidado del ganado y/o de los campos) y, salvo los días que “libramos”, ayudamos fundamentalmente en la recogida de la hierba de los prados para llevar las alpacas a los pajares.

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Una tarea dura y físicamente exigente, necesaria para quien tiene que dar de comer a las vacas, y de dudosa recompensa en relación a las horas que requiere trabajar. La experiencia para mí fue en cierto sentido renovadora, me hace pensar muchas cosas.

¿Cuál es la diferencia entre los que nos quejaremos en su día porque tenemos que pagar una hipoteca con un sueldo ridículo a los 26 años, y los que han de pasar ocho horas al día (si no más) con 70 años, levantando cientos de alpacas de una veintena de kilos, para dar de comer a la vaca? Si no hay que pagar una hipoteca para tener casa donde vivir hay que dar de comer a una vaca para vivir. Al final, estilos de vida que vendrían a reducirse al mismo objetivo.P1120361 Lo más satisfactorio para los que fuimos allí –por lo menos para mí- era encontrarnos una mesa siempre dispuesta para darnos de comer o de cenar en agradecimiento a la ayuda prestada; eso, y el carácter de las personas a quienes ayudamos, porque no tuvieron ni un mal gesto, ni una mala palabra, hacia nosotros, cuadrilla de ignorantes en materia agrícola que aprendimos todo lo que sabemos ahora en esos breves días que estuvimos allí.

Apartado aparte para el paisaje.

El entorno es, sencillamente, espectacular. En la imagen inferior, una imagen general de Villasecino de Babia desde el “Pico de la Cigüeña”.P1120464Los valles babianos se entremezclan con las estribaciones leonesas de la Cordillera Cantábrica.P1120458El Peña Ubiña (en la imagen superior) reina en silencio y majestuoso un paisaje de tonos verdosos, en donde las cumbres escarpadas dejan paso a los largos valles para ver, allá al horizonte, la extensa meseta castellano-leonesa.P1120489

En la imagen, la “Laguna de Babia”.

Como documento videográfico (muy breve) podéis presenciar algunos instantes del día que subimos un tramo de Puerto Ventana en este enlace.

Sin duda, Babia en su conjunto (y todo el territorio que le rodea) es una zona con un gran atractivo para los turistas montañeros, amantes del senderismo tanto de media como de alta montaña.

En resumen…

… y como escribí de forma resumida y clara al terminar esa experiencia en julio:

“En un recóndito paraje del norte de España, muy cerca de la cordillera Cantábrica se esconde un tesoro llamado Babia.

En Babia pude quedarme asombrado, me sentí pequeño ante la belleza de un paisaje inigualable.

Y, lo más importante de todo, en Babia tuve la oportunidad de aprender, disfrutar, compartir y conocer, tanto a quienes convivían conmigo como a las familias que humildemente nos acogieron”