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19 de octubre de 2008

¡Héroes!

Anteriormente, en El Blog del Aficionado... llegábamos al final de la trepidante "Carrera Espacial". La Unión Soviética tenía su programa espacial en crisis, y los norteamericanos habían conseguido alcanzar la Luna con su misión Apolo 11. Todos los esfuerzos, aunque se hubiera tratado de una "competición", tuvieron al final recompensa, pues no es poca cosa que el hombre lograra romper barreras hasta el punto de alcanzar con sus propios pies el suelo lunar.

Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins, la tripulación del Apolo 11, fueron recibidos como héroes a su regreso a la Tierra.

Capítulo nueve: Regreso a casa y final feliz

He encontrado en la biblioteca de Google el libro titulado "Neil Armstrong".

El libro cuenta cómo los astronautas del Apolo 11 fueron recibidos como verdaderos héroes la tarde del 24 de julio de 1969. Sus familias no eran las únicas ansiosas por verles, sino todo un país entero (o más bien, el mundo entero que se había hecho eco del histórico hito de estos astronautas) que quería ver a los héroes.

Sin embargo, Armstrong, Aldrin y Collins debieron permanecer por un período de 18 días en cuarentena, aislados en lugar seguro, para que los doctores pudieran examinarles por si acaso habían traído algún germen que pudiera causar enfermedades.

Cuando por fin pudieron salir, realizaron una gira de ciudad en ciudad, y la gente acudía en masa a verlos. Aproximadamente seiscientos millones de personas habían seguido el alunizaje y los primeros pasos de Armstrong en la Luna a través de la televisión. A su regreso a Tierra pocos querían perderse un encuentro con estos astronautas.

- FIN -

- Próximamente continuará con el epílogo de esta serie -

15 de octubre de 2008

La escalera lunar

Antes, en El Blog del Aficionado... narraba los sucesos acontecidos durante "La Carrera Espacial", la peculiar competición que Estados Unidos y la Unión Soviética realizaron para romper fronteras y alcanzar el espacio. En capítulos anteriores describía la crisis del programa espacial ruso, los pasos más adelantados de la NASA, y cómo el programa espacial estadounidense consiguió, con la misión del Apolo 11, colocar en órbita lunar una nave tripulada; allí dentro iban Neil Armstrong, Buzz Aldrin (los primeros hombres en pisar la Luna) y Michael Collins.

Capítulo ocho: "Houston, el Águila ha alunizado"

Una vez que la nave completó trece órbitas (ni más ni menos) alrededor de la Luna, Neil Armstrong y Buzz Aldrin se dirigieron del módulo de mando al LEM. Michael Collins se quedó pilotando el Columbia, y en el momento en que el Apolo 11 estaba de nuevo en la cara oculta de la Luna, accionó el mecanismo de desconexión para que el Eagle comenzase a separarse de su compañero Columbia. Esta era la última parte crítica antes de que el Eagle posara sus patas sobre la superficie lunar: la maniobra de alunizaje.

Aldrin, piloto del Eagle, realizó un encendido de motor al 10% durante quince segundos, y después quince segundos más con el motor al 40% para que el Eagle comenzara una lenta caída hacia la superficie lunar. El lugar previsto para alunizar era el Mar de la Tranquilidad, que fue alcanzado unos cuantos minutos después de haber comenzado esta maniobra.

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En la imagen, el Águila se aleja del Columbia

Cuando el Eagle se encontraba a 15 km de la superficie, el control de misión en Houston indicó que todo estaba listo para realizar la maniobra de descenso final. Todos los sistemas funcionaban con normalidad, y Neil Armstrong se encargó de ir introduciendo los programas necesarios en el ordenador de a bordo, para que éste fuera trabajando adecuadamente y ofreciendo información útil, de manera que el Eagle realizara un aterrizaje satisfactorio. Por fin, una de las tres varillas sensoras que colgaban de las patas del LEM tocó el suelo, y el Eagle se posó suavemente sobre la Luna.

"Houston... aquí base tranquilidad. El Águila ha alunizado"

Había que realizar todos los chequeos correspondientes y Neil Armstrong y Buzz Aldrin debían efectuar todas las tareas que les habían encomendado, antes de realizar la Actividad Extra-Vehicular (en inglés y abreviadamente, EVA). Pero, de cualquier modo, el Apolo 11 había completado con éxito el viaje a la Luna; la loca carrera espacial llegaba pues a su fin como tal carrera, y los norteamericanos eran, al final, los que habían ganado.

Los soviéticos sólo consiguieron hacer llegar a la Luna una sonda no tripulada que alcanzó su objetivo (es decir, se estrelló, literalmente) cuando el Eagle y el Columbia se separaron; por esta razón Houston estuvo cerca de ordenar la cancelación de la maniobra de separación.

Cinco horas y media después del alunizaje, Armstrong y Aldrin se encontraban preparados para salir del LEM. El primero en salir fue Armstrong, que encendió su cámara de televisión mientras retransmitía las imágenes del histórico momento a todo el mundo. El comandante del Apolo 11 descendió la escalerilla del Eagle y cuando posó un pie sobre la Luna, dijo la frase que conoce todo el mundo

"Este es un pequeño paso para el hombre... y un salto gigantesco para la Humanidad"

clip_image006Eran las 21:56 de la noche del 20 de julio de 1969, hora de Houston. El hombre había alcanzado la Luna, y Estados Unidos había conseguido el objetivo que Kennedy le había propuesto a su país a principios de los años 60: un norteamericano pisaría la Luna y regresaría sano y salvo a la Tierra antes de finalizar la década (si bien es cierto que aún en aquel momento lo de regresar sano y salvo a la Tierra aún no había sucedido)

clip_image004Armstrong y Aldrin permanecieron durante varias horas sobre la superficie lunar, recogiendo muestras y acostumbrándose a caminar con la baja gravedad de la Luna. Además, atendieron una llamada personal del, por entonces, presidente de Estados Unidos Richard Nixon. Mientras tanto, Collins permaneció en órbita lunar a bordo del módulo de mando: observó en dos ocasiones la órbita de la sonda soviética Luna 15.

clip_image008Antes de regresar al LEM y abandonar la Luna, Armstrong y Aldrin colocaron una bandera norteamericana sobre la superficie lunar, dejaron un disco con los mensajes y saludos de todas las naciones del mundo, depositaron las medallas recibidas de las familias de Yuri Gagarin y Vladimir Komarov, y dejaron también las insignias de Grissom, Ed White y Roger Chafee, astronautas fallecidos en el incendio del Apolo 1; además, sellaron con un tampón el primer ejemplar del nuevo sello de correos de 10 centavos y recogieron 22kg de rocas lunares.

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El mensaje que contenía la placa que dejaron Armstrong y Aldrin era el siguiente:

Aquí los hombres del planeta Tierra pisaron por primera vez la Luna en julio de 1969 de la era cristiana. Venimos en paz, representando a toda la Humanidad.

El día 21 de julio, unas cuantas horas después de que Armstrong y Aldrin regresaran al LEM y durante las cuales aprovecharon para dormir, el Eagle comenzó su ascenso para reencontrarse con su compañero Columbia. Para realizar esta maniobra se empleó un módulo de ascenso que fue abandonado cuando la maniobra finalizó. El día 22 , después de que los astronautas trasladaran las muestras del Eagle al Columbia, el módulo lunar se separó finalmente del Columbia, y los astronautas realizaron una maniobra de inyección trans-tierra para situar su nave Columbia en una trayectoria de vuelta hacia la Tierra que duraría unas 60 horas.

Los héroes norteamericanos regresaban a casa. No obstante el Apolo 11 no pudo hacer la reentrada en el lugar previsto para ello, ya que Houston observó la posibilidad de temporal en la zona preparada para el amerizaje; por ello, el nuevo destino para el amerizaje fue una zona con tiempo estable, a 1500km de las islas Hawai.

Para la reentrada no eran necesarios motores de frenado, puesto que era (y es) el propio rozamiento el que se encarga de disminuir la velocidad de la cápsula desde los 40.000km hasta unos pocos cientos, de forma que puedan abrirse los paracaídas sin riesgo de rotura. En esta fase, la energía cinética es inmensa (adelante, físicos, ¡es vuestro momento de gloria para intervenir! Si no lo ha sido ya...) y se disipa en forma de calor haciendo que la cápsula alcance una temperatura elevada; esta temperatura tan alta forma una pantalla de aire ionizado que interrumpe de forma total las comunicaciones entre la nave y el control de misión durante un intervalo de tiempo.

Después de unos minutos sin comunicación, Houston recibió las primeras señales procedentes de la nave. Los primeros paracaídas se abrieron para estabilizar el descenso del Apolo 11, que se precipitaba sobre la atmósfera terrestre como un meteoro. Después se abrieron tres paracaídas piloto y posteriormente tres paracaídas principales.

La nave consiguió aterrizar el día 24 de julio de 1969, 8 días, 3 horas, 18 minutos y 35 segundos después de que el Saturno V abandonase la rampa de Cabo Kennedy. Dentro de ella iban los primeros hombres que habían pisado suelo en el Sistema Solar en un lugar distinto a la Tierra.

La tripulación del Apolo 11 fue recogida por soldados de la marina estadounidense, concretamente por la tripulación del veterano portaaviones de la Segunda Guerra Mundial USS Hornet (desde este portaaviones fueron lanzados los cazas B25; aviones que bombardearon el suelo japonés en el ataque Doolitlle, represalia de los norteamericanos tras el ataque japonés a Pearl Harbour en la Segunda Guerra Mundial).

13 de octubre de 2008

Rumbo a la Luna

Anteriormente, en El Blog del Aficionado... hace casi un año que comencé a publicar un resumen de la denominada Carrera Espacial, acontecimiento que durante los años 50 y 60, en el contexto de la Guerra Fría, encaminó los pasos del hombre más allá de sus fronteras y de la atmósfera y le llevó a romper barreras allí donde parecía imposible llegar.

El modo de publicación fue en cómodos fragmentos que dividían en capítulos la información que obtuve a raíz de un documental de la BBC ("La Carrera Espacial") y gracias a diversas páginas web y enciclopedias en casa. No obstante el último capítulo que yo publiqué fue el sexto, justo antes de contar la llegada a la Luna. "La Carrera Espacial" quedó en el olvido por estos lares y no seguí publicando.

No obstante he recuperado el archivo en perfectas condiciones y me dispongo a continuar con la narración, que alcanza su punto culminante con la descripción del alunizaje del Apolo 11 en julio de 1969. Para los que deseen leer los capítulos anteriores dispongo a continuación todos los enlaces:

Y a continuación, presento sin más dilación el que será el séptimo capítulo de esta serie. Recordemos que inmediatamente antes describía la preparación de la misión Apolo 11, cuando en 1969 Estados Unidos había adelantado a la Unión Soviética en los logros espaciales...

Capítulo siete: "El despegue del Saturno V"

clip_image002El 16 de julio de 1969 despegó desde el complejo de Cabo Kennedy el cohete Saturno V, con la misión de poner en órbita la nave Apolo 11. Neil Armstrong era el comandante de la misión; Buzz Aldrin era el piloto del módulo lunar; Michael Collins era el piloto del módulo de mando. Armstrong fue quien bautizó a los dos módulos en los que los tripulantes de la misión Apolo 11 viajarían hasta la Luna: al módulo de mando lo denominó Columbia, y al módulo lunar lo denominó Eagle.

El proceso de impulsión del Apolo mediante el cohete de tipo Saturno constaba de tres etapas: la primera, de cinco motores F-1, la segunda, de cinco motores J-2, y la tercera, de un solo motor; estas etapas consumirían todo su combustible y se desprenderían de la nave cuando se hubiese agotado, para que la siguiente etapa comenzase a funcionar.

El 18 de junio comenzó la carga de queroseno en la primera etapa del Saturno; el 15 de julio, ocho horas antes de la hora marcada para el despegue y para evitar pérdidas de combustible por evaporación, se bombeó oxígeno e hidrógeno líquidos en los tanques de las tres etapas del cohete, a altas presiones y a bajas temperaturas. El día 16 de julio Armstrong, Aldrin y Collins fueron llevados hasta la nave para proceder a su posterior lanzamiento.

El control de la misión estaba repartido entre el Cabo Kennedy y Houston: Cabo Kennedy se encargaría de controlar y verificar que el despegue del Apolo 11 transcurría sin problemas de forma que la misión pudiera continuar con éxito, y una vez que el despegue hubiese tenido lugar, sería Houston quien se encargara de continuar con el control del resto de etapas de la misión.

Así pues, horas antes del lanzamiento en Cabo Kennedy, el ordenador de este complejo realizaba las últimas verificaciones para comprobar que todos los sistemas funcionaban. El director de vuelo verificaba todas las recomendaciones de ese ordenador y consultaba a todos los miembros de su equipo. Comenzaba entonces la secuencia de ignición, que terminaría cuando el Apolo 11 estuviera en órbita, aproximadamente nueve minutos después de despegar.

clip_image00410... 9... 8... 7... 5... 4... 3... 2... 1... 0... ¡IGNICIÓN! En ese momento se encendían los cinco motores de la primera etapa del Saturno V, y los sistemas de refrigeración se encargaban de arrojar varias toneladas de agua sobre la estructura metálica del cohete, para protegerla del calor que se producía durante la ignición. Con la enorme vibración, la escarcha que recubría el cohete por el almacenamiento a bajas temperaturas de oxígeno e hidrógeno líquidos se desprendió (NOTA: por esta razón, si vemos imágenes del lanzamiento de algún cohete, podemos observar cómo saltan fragmentos que parecen ser de hielo mientras el cohete despega). Los cuatro ganchos que retenían el cohete a la plataforma saltaron hacia atrás para dejar libre al Saturno V cuando éste se encontró al 95% de su capacidad de empuje total, y la nave comenzó a elevarse.

La nave había despegado y no se encontraba ningún problema en los sistemas de funcionamiento, por lo que el control de la misión se trasladó a Houston; unos dos minutos y medio después, los cinco motores de la primera etapa agotaron todo su combustible y se desprendieron del cohete, dejando que los cinco motores de la segunda etapa se pusieran en marcha para que el Saturno V siguiera ganando altura cada vez a mayor velocidad. La misión transcurría sin ningún problema.

Nueve minutos después del lanzamiento, los cinco motores de la segunda etapa se separaron de la nave, y se puso en marcha el único motor de la tercera etapa. El cohete volvió a acelerar, hasta que el motor se apagó y los astronautas percibieron la ausencia de gravedad: el Apolo 11 estaba en órbita.

¿Cuál era su situación en este momento? El módulo de mando y el módulo lunar permanecían unidos aún a la tercera etapa del cohete. El Apolo 11 se encontraba en órbita y debía completar dos órbitas alrededor de la Tierra antes de que Houston diese la orden de poner rumbo a la Luna. En esta denominada órbita de aparcamiento, la tripulación debía calibrar los instrumentos y estudiar las lectura de navegación para comprobar que la trayectoria de la nave era la correcta. Desde Houston verificaban la localización del Apolo 11 recibiendo datos de las quince estaciones de rastreo que se encontraban repartidas por todo el planeta.

Una vez que la nave completó su segunda órbita a la Tierra, la tercera etapa del cohete que impulsaba al Apolo 11 se puso de nuevo en marcha para realizar la maniobra de inyección trans-lunar, que no tenía otro objetivo más que el de acelerar gradualmente la nave hasta los 45.000 km/h para que ésta pusiera rumbo a la Luna.

Sin embargo, las maniobras de preparación de los módulos para llegar a la Luna aún no habían terminado. Los astronautas del Apolo 11 ya habían superado dos puntos críticos de la misión: el despegue y la inyección trans-lunar. Ahora debían realizar la tercera parte crítica. El módulo lunar (en adelante LEM) permanecía oculto bajo un carenado troncocónico, entre la tercera etapa del Saturno V y el módulo de mando. Este punto crítico consistía en realizar una maniobra de trasposición, para colocar el LEM delante del módulo de mando y no detrás de él. Por eso, el carenado que protegía al LEM debía fragmentarse en cuatro paneles (que se desprendieron usando pequeños detonadores explosivos similares a los que se usaron para separar las etapas agotadas del Saturno V); el LEM se separó de la tercera etapa del Saturno V, y la tripulación del Apolo 11, mediante propulsores de posición y realizando una complicada maniobra (para la cual sólo había UNA oportunidad sin posibilidad de error) dejó los dos vehículos ensamblados: el LEM delante y el módulo de mando detrás. Una vez finalizada esta tarea, la tercera etapa del Saturno V, ya sin combustible, se desprendió del Apolo 11 para que éste prosiguiera la misión.

Durante los tres días siguientes, el Apolo 11 se dirigió a la Luna mientras los astronautas supervisaban los aparatos de navegación y realizaban las correcciones de rumbo. La atracción ejercida por la Tierra hacía que la nave viajase cada vez con menor velocidad, hasta que el Apolo 11 alcanzó la gravisfera lunar (situada, para que nos entendamos, en la octava parte del recorrido entre la Tierra y la Luna) y comenzó de nuevo a acelerar, impulsado ahora por la gravedad lunar. Recordemos que el Apolo 11 ya había superado tres puntos críticos de la misión: el despegue, la inyección trans-lunar y la maniobra de trasposición.

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Bien, pues una vez que el Apolo 11 inició su aceleración hacia la Luna, la tripulación debía realizar una cuarta tarea crítica: la inserción en órbita lunar (con lo fácil que sería aterrizar en la Luna como quien aparca en el parking de un supermercado, ¿eh?). Esta tarea, también denominada por las siglas LOI, se realizó en la cara oculta de la Luna, lugar donde no era posible la comunicación Houston-Apolo 11; consistía en efectuar un encendido de motor para realizar una frenada y dejar la nave en órbita lunar (es importante destacar que al contrario de lo que sucedía con la maniobra de trasposición, si algo salía mal en esta fase, la nave siempre podía servirse de la denominada trayectoria de regreso libre, la cual permite a la nave pasar orbitando por detrás de la Luna y volver a Tierra sin necesidad de encender el motor, empleando la fuerza gravitacional que nuestro planeta y su satélite ejercen entre sí). El comandante Neil Armstrong verificó en el panel de control del módulo de mando la lectura referida al cambio de velocidad, y comprobó que la nave viajaba a una velocidad correcta para situarse en órbita lunar; cuando las comunicaciones con Houston se restablecieron, Apolo 11 se encontraba “capturada” exitosamente por la Luna.

El suelo lunar estaba cerca, a apenas 100 kilómetros bajo el Apolo 11, más cerca de lo que había estado de ningún ser humano...

- Continuará -

19 de diciembre de 2007

Desafiando a la naturaleza

En el capítulo anterior... contaba, en el quinto capítulo de esta serie, cómo la URSS había logrado adelantarse a EEUU siendo la primera en colocar a un hombre en el espacio, fuera de la nave que lo había llevado hasta la órbita terrestre; este pionero cosmonauta fue Alexei Leonov, el primer hombre de la historia que realizó un paseo espacial; recordemos, además, que Korolev falleció en 1966, dejando huérfano el programa espacial soviético. Hoy veremos que las miras del hombre para 1966/1967 se elevaban más allá de nuestra propia atmósfera y buscaban alcanzar la Luna. También veremos cómo se produjeron las dos primeras catástrofes de esta era. Todo ello, a continuación...

Capítulo seis:
Objetivo: la Luna


Una vez que la NASA dio por finalizado el proyecto Géminis, von Braun se dedicó por entero a diseñar un ambicioso programa espacial que permitiese alcanzar el objetivo que el presidente Kennedy prometió para el pueblo norteamericano a principios de los años 60: colocar a un hombre en la Luna antes de que esta década terminase. De esta forma comenzó el más conocido que los anteriores programa espacial Apolo; se considera este programa como uno de los triunfos más importantes de la tecnología moderna, incluyendo novedades como el sistema que permitía el encuentro y acople con otra nave en órbita lunar (LOR, Encuentro de Órbita Lunar), sistema que aumentaba la peligrosidad pero requería menos dinero para su implementación. El modulo lunar de las naves Apolo fue diseñado para volar en el vacío sin ninguna capacidad aerodinámica. Este módulo estaba unido al módulo de comando y al módulo de servicio, y se separaba de éstos en el momento en que debía descender a la Luna con dos astronautas a bordo; las misiones Apolo complicaban las actividades que los operadores del Control de Misión desempeñaban en tierra: hasta ahora habían tenido con controlar las trayectorias de dos naves, mientras que a partir de ahora, tendrían que controlar dos. Además, los astronautas que volarían en estas misiones se sometieron a un duro entrenamiento de casi 84.000 horas, entre simulaciones de gravedad lunar, expediciones de geología en diferentes regiones de la Tierra, incluyendo volar en el vehículo de entrenamiento para practicar el aterrizaje lunar.

Con el inicio del programa del Apolo vino la primera tragedia espacial importante de estos años:
en 1967, durante una prueba de los sistemas del módulo de comando del Apolo se produjo un incendio que no pudo ser extinguido. El fuego se cobró la vida de Guss Grissom, Ed White y Roger Chafee; investigaciones posteriores al accidente revelaron que el incendio se había originado como consecuencia del oxígeno puro al 100% que entró en combustión con una chispa que se produjo debido a un cortocircuito en uno de los paneles de control de la nave. Los ingenieros de la NASA, después de este grave accidente, se vieron obligados a rediseñar casi por completo el módulo de comando para poder garantizar la seguridad de los tripulantes en futuras misiones, por lo que la primera misión tripulada Apolo no tuvo lugar hasta octubre de 1968, cuando el Apolo 7 realizó una misión de prueba que resultó ser exitosa. La siguiente misión, Apolo 8, tuvo lugar en diciembre de aquel mismo año, y su objetivo era dar una órbita alrededor de la Luna y volver a Tierra; esta misión fue un éxito y fue la primera que empleó el cohete de tipo Saturno 5. Ya en 1969, en el mes de marzo, Apolo 9 realizó el primer examen del módulo lunar, que fue completado con éxito. En mayo, Apolo 10 hizo un ensayo de separación de LOR (encuentro en órbita lunar) que se realizó con éxito. Y finalmente, el 20 de julio de 1969 fue lanzado el Apolo 11, con Neil Armstrong, Buzz Aldrin, y Michael Collins a bordo, cuyo objetivo era realizar el primer descenso lunar.

Pero, ¿y la Unión Soviética? Tras la muerte de Korolev, ¿qué sucedió con el programa espacial soviético? Que se vio muy mermado. Los rusos, pese a perder a la cabeza pensante de su programa espacial, siguieron realizando pruebas que les permitieran alcanzar antes que los norteamericanos la Luna. Pero el proyecto Soyuz, que tenía ese objetivo y estaba bajo el mando de Vassili Mishin, presentó numerosos fallos en muchos de sus vuelos. En abril de 1967, Soyuz 1 despegó tripulado por el astronauta Komarov, y realizó un vuelo en el que los problemas para Komarov no dejaron de sucederse y tras él se produjo la muerte de este astronauta: uno de los paneles que debía desplegarse no lo hizo, por lo que Komarov tuvo problemas para maniobrar la nave; además, el sistema automático que debía traer de vuelta a la Soyuz 1 no funcionó cuando el control de misión soviético decidió hacer regresar a su astronauta, por lo que el regreso tampoco fue una tarea fácil: el paracaídas principal de la nave no se desplegó automáticamente, el paracaídas de emergencia se enredó con un paracaídas de frenado, y la nave de Komarov se estrelló contra el suelo; el fallecimiento de Komarov en este terrible accidente retrasó el desarrollo del programa Soyuz hasta octubre de 1968. En esa fecha, Soyuz 3, tripulada por el astronauta Beregovoi, debía atracar con la nave no tripulada Soyuz 2; la misión no tuvo éxito. Posteriormente, en enero de 1969 las Soyuz 4 y 5 consiguieron atracar mutuamente. Khrunov y Yeliseyev, tripulantes de la nave Soyuz 5, pasaron a la Soyuz 4, donde les esperaba su camarada Shatalov. A bordo de la Soyuz 4 Volynov se quedó sólo, y realizó una de las reentradas más espectaculares de la historia espacial: el motor principal debía separarse del resto de la nave para realizar esta maniobra, pero no sucedió así, por lo que Volynov se vio obligado a volver a Tierra con él... la consecuencia fue que la posición de la nave para reentrar resultó ser muy diferente a la que debía haber sido, justo boca abajo. Tras un aterrizaje muy aparatoso (durante el cual se produjo al fin la separación del motor principal de la nave) Volynov salió con vida pero perdió varios dientes. Después de esta maniobra tan compleja se realizaron los vuelos de la Soyuz 6, Soyuz 7, y Soyuz 8; sin embargo, los encuentros y atraques orbitales fracasaron. La Luna se alejaba para los soviéticos, que desde la muerte de Korolev habían abandonado la cabeza de la carrera espacial...

11 de diciembre de 2007

¿Damos un paseo?

En el capítulo anterior... veíamos cómo, una vez las potencias mundiales habían comprobado que era posible colocar naves en la órbita terrestre, comenzaron las pruebas y los primeros vuelos con naves tripuladas al espacio. El programa Vostok por parte de la URSS y el programa Mercurio por EEUU, dirigidos respectivamente por Korolev y von Braun, tuvieron ese objetivo y lo lograron exitosamente. En el breve capítulo de hoy, veremos que la carrera espacial llevó a estos dos países a ir más allá para no quedarse solamente con el éxito de haber logrado llevar un hombre (y una mujer, por parte de los soviéticos) al espacio. Ignición en 3, 2, 1...

Capítulo cinco: El primer paseo de Leonov

Una vez que ambas potencias habían logrado colocar a un hombre en el espacio, el siguiente objetivo era permitir que la tripulación de las naves colocadas en órbita pudiese salir al espacio y regresar a la nave sana y salva.

¿Realizar un paseo espacial porque sí tiene algún sentido? Sí, en el contexto de la carrera espacial, que obligaba a la Unión Soviética y a Estados Unidos a estar compitiendo casi por ver quién llegaba antes a la puerta de salida de sus despachos; pero el hecho de querer probar la posibilidad de flotar en el espacio posiblemente proceda del especial interés que los ingenieros astronáuticos muestran por las Maniobras ExtraVehiculares (o en inglés y abreviado, EVA's). Hoy en día estas maniobras son muy importantes para realizar reparaciones o llevar a cabo la construcción de módulos en el espacio, como es el caso que sucede con la Estación Espacial Internacional, que prácticamente está siendo ensamblada en órbita. Por ello (y esto es una opinión personal) probablemente el paseo espacial tuviera algún significado más que el puramente competitivo. Pero continuemos, continuemos, que me desvío del tema...

La Unión Soviética diseñó el proyecto Voskhod (o Vosjod) a partir del anterior proyecto que había desarrollado, el Vostok. La nueva cápsula Voskhod (del ruso, amanecer) era una versión modificada de su antecesora, tenía capacidad para dos o tres astronautas (mientras que en la Vostok sólo podía ir un tripulante), y disponían de mejor tecnología. Sin embargo, estas naves tan innovadoras presentaron gravísimos problemas para realizar maniobras en órbita (acoplamiento y desacoplamiento de diferentes módulos, atraque de dos naves de este tipo, etc) lo cual era un tremendo hándicap de cara al éxito del programa. Octubre de 1964 fue la fecha de lanzamiento del Voskhod 1, que viajó con tres tripulantes a bordo. Posteriormente fue lanzado el Voskhod 2 (en marzo de 1965), con Alexei Leonov y Pavel Belyayev a bordo; Alexei Leonov sería el primer astronauta de la historia en realizar un paseo espacial, otorgándole una nueva victoria al programa espacial ruso. Sin embargo, esta victoriosa misión no estuvo exenta de problemas; en aquel momento se afirmó que había sido un completo éxito, pero después se admitió que el vuelo tuvo algunas dificultades: por una parte, Leonov tuvo problemas a la hora de mover brazos y piernas, probablemente debido a un fallo en la presión de su traje; además, y a consecuencia de lo anterior, Leonov no pudo maniobrar las cámaras que lo filmaban adecuadamente; y por último, Leonov se saltó el procedimiento de reentrada en su nave tras el paseo, ingresando antes la parte de arriba del traje, lo que estuvo a punto de provocarle una insolación. En cualquier caso, los soviéticos habían logrado que fuese uno de los suyos quien flotase en el espacio antes que nadie...

En la NASA, finalizado el proyecto Mercurio con el vuelo de 34 horas de duración de Gordon Cooper, von Braun y sus ingenieros dieron a luz el proyecto Géminis, que buscaba también el objetivo de realizar un paseo espacial. Pero además de ello, la NASA quería con este nuevo programa hacer pruebas que le permitiesen diseñar naves capaces de realizar las maniobras necesarias para alcanzar la Luna. Este proyecto no produjo tanta euforia en la opinión pública como los anteriores, a pesar de los avances y descubrimientos que permitió alcanzar. Los vuelos espaciales durante las misiones Géminis (un total de 12) se convirtieron en una rutina, realizándose diez despegues desde las plataformas de lanzamiento de Cabo Cañaveral, en el corto período de 20 meses. El Control de Misión para este proyecto estaba localizado en Houston (Texas).

Si bien la nave era de características similares a la que se había utilizado durante el proyecto Mercurio, el nuevo modelo tenía más espacio en la cabina (la cual debía ser ocupada por dos astronautas en vez de uno), poseía un mayor espacio de almacenamiento para las misiones de larga duración, y además requería el uso de las primeras computadoras a bordo para realizar complicados cálculos que ayudaran a establecer una reentrada exitosa. El programa Géminis, finalmente, permitió a los astronautas estadounidenses aprender cómo trabajar y dormir en el espacio, en condiciones de poca comodidad. El primer paseo espacial por parte de Estados Unidos lo realizó Ed White durante la misión Gemini IV.

... pero el auge del programa espacial soviético estaba cerca de terminarse. No tardaría en producirse el fallecimiento de Korolev, lo que supuso un duro golpe para los soviéticos pese a que su sustituto fue el hombre que había sido la mano derecha de Sergei; no obstante, terminado el programa Voskhod y finalizado el desarrollo del nuevo proyecto Soyuz (del ruso, Unión), la URSS comenzó a pensar seriamente en el objetivo de alcanzar la Luna. Sin embargo la pérdida de Korolev supuso carecer, de repente, de una mente que había dirigido todo el programa ruso desde sus inicios; así pues, los soviéticos debían seguir adelante con su sustituto, Vassili Mishin, pero sin las ideas de Korolev.

1 de diciembre de 2007

Gagarin en órbita

En el capítulo anterior... describía los principales hechos sucedidos durante la vigencia del programa espacial soviético Sputnik. Recordemos que con este programa los rusos fueron los primeros en lograr poner en órbita una nave, y también fueron los primeros en lograr poner en órbita una nave tripulada a bordo de la cual iba la famosa perra espacial Laika. En el presente capítulo descubriremos (ahora ya sí) los primeros pasos que dio la NASA a partir del año 1959, así como los avances que los soviéticos seguían logrando en la Carrera Espacial. Hoy veremos cómo el hombre lanzó las primeras naves tripuladas al espacio. Abróchense los cinturones, ¡y disfruten del viaje!

Capítulo cuatro: Los primeros vuelos tripulados; el programa VOSTOK y el programa MERCURIO

Una vez que el ser humano había comprobado que era posible colocar objetos en la órbita terrestre, comenzaron las pruebas de naves espaciales y los entrenamientos de sus futuros pilotos para realizar los primeros vuelos tripulados al espacio.

El equipo de ingenieros soviéticos dirigidos por Korolev llevó a cabo el desarrollo del programa Vostok en el perído comprendido entre abril de 1961 y junio de 1963. Los soviéticos realizaron un total de seis misiones durante ese tiempo, y colocaron a seis astronautas en órbita alrededor de la Tierra a bordo de las Vostok (del ruso, Este).

Sin embargo, antes de comenzar a enviar vuelos tripulados al espacio, el equipo de Korolev llevó a cabo pruebas con perros como tripulantes, para validar los sistemas de esta nave. Esto tuvo lugar a mediados de 1960, y tras superar las pruebas del programa sin fallos, los soviéticos decidieron lanzar la Vostok 1 el 4 de abril de 1961 con Yuri Gagarin a bordo; la misión fue todo un éxito, el vuelo de Gagarin duró 89 minutos y regresó a Tierra sano y salvo convirtiéndose en el primer hombre que había ido al espacio.

Estados Unidos, y más concretamente dentro de la NASA von Braun y su equipo, observaban atónitos cómo, una vez más, los rusos se les habían adelantado. Von Braun se hallaba sorprendido al ver que un desconocido le superaba en todos los retos que la carrera espacial estaba planteando. La URSS aventajaba a su rival en una distancia considerable, teniendo en cuenta que por aquel entonces, cuando los soviéticos ya lo habían logrado, los norteamericanos aún lo estaban intentando...

El primer grupo de astronautas estadounidenses había sido seleccionado en abril de 1959 para el llamado proyecto Mercurio; este proyecto nació en octubre de 1958 cuando las pruebas efectuadas por el gobierno estadounidense y la industria aeroespacial mostraron que era posible colocar a un hombre en el espacio. El grupo estaba compuesto por los “Mercury Seven”, siete pilotos de pruebas militares (ser piloto de pruebas militar fue el requisito que el presidente Eisenhower estableció para simplificar el proceso de selección de astronautas) que volaron durante el proyecto Mercurio en un total de seis misiones. Los integrantes de este grupo eran Scott Carpenter, Gordon Cooper, John Glenn, Gus Grissom, Wally Shirra, Alan Shepard y Deke Slayton; de todos ellos, Deke Slayton no voló finalmente en ninguna misión por razones médicas.

El 5 de mayo de 1961 fue la fecha elegida por Estados Unidos para colocar a su primer hombre en órbita, igualando así el éxito obtenido apenas un mes antes por la Unión Soviética: Alan Shepard fue lanzado al espacio y colocado en órbita durante un breve vuelo de 15 minutos que transcurrió con normalidad.

Korolev siguió trabajando en el programa Vostok, pese a que ya había sufrido su primer paro cardíaco (recordar la biografía citada en el primer capítulo de esta historia); los soviéticos enviaron al espacio, después de Gagarin con la Vostok 1, a Gherman Titov en la Vostok 2 (un vuelo que superó las 24 horas en órbita) en agosto de 1961, a Andrei Nikolayev y Pavel Popovich en la Vostok 3 y 4 (la primera misión que se hizo en grupo y la primera transmisión desde una cápsula espacial, en un vuelo que duró 94 horas) también en agosto de 1961, y a Valeri Bykovsky y Valentina Tereshkova en la Vostok 5 y 6 (la primera misión que incluyó una mujer, Valentina, como tripulante) en abril de 1963 y junio de 1963, respectivamente. Con la Vostok 6 finalizó este proyecto, ya que después la nave del Vostok sufriría modificaciones y el programa pasaría a denominarse Voskhod (o Vosjod).

Los norteamericanos trabajaron intensamente en el proyecto mercurio y después del vuelo de apenas 15 minutos de Alan Shepard en la misión Mercurio “Libertad 7”, fue lanzado Gus Grissom en la misión “Campana de Libertad 7” en julio de 1961, John Glenn en la misión “Amistad 7” en febrero de 1962, Scott Carpenter en la misión “Aurora 7” en mayo de 1962 (los vuelos Amistad y Aurora duraron 4 horas), Wally Schirra en la misión “Sigma 7” en octubre de 1962, y por último, Gordon Cooper tomó parte de la última misión del programa Mercurio en el vuelo “Fe 7”, que duró 34 horas y sirvió a von Braun y los suyos para evaluar los efectos sobre los astronautas de un día en el espacio. La NASA abandonó el proyecto Mercurio y comenzó a trabajar en el proyecto Géminis, buscando el objetivo de realizar el primer paseo espacial; objetivo que también buscaban los soviéticos con el programa Voskhod.


CONTINUARÁ...

[PRÓXIMAMENTE... el quinto capítulo de La Carrera Espacial: "El primer paseo de Leonov"]

27 de noviembre de 2007

Sputnik

En el capítulo anterior... desvelaba por estos lares una pequeña biografía de los principales artífices de la carrera espacial: von Braun (EEUU) y Korolev (URSS). En el capítulo de hoy podremos saber más acerca del éxito alcanzado por la URSS y Korolev con el programa Sputnik. Damas y caballeros, siéntense y disfruten de la lectura

Capítulo 3: Los inicios de la carrera (1957)

Nos situamos en el año 1957: en este año los periódicos norteamericanos empezaron a hablar de las posibilidades de colocar naves espaciales en la órbita terrestre, e incluso de la posibilidad de que naves tripuladas viajasen a través del espacio. Sin embargo, Estados Unidos no deseaba, aún, gastar millones de dólares en una idea como esta, por lo que el programa ideado por Wernher von Braun quedó temporalmente congelado. Como respuesta, el Gobierno de la Unión Soviética vio la oportunidad de situarse por delante del bloque occidental, por lo que prestó apoyo a los diseños que presentó Sergei Korolev.

La primera idea del diseñador e ingeniero ruso fue el modelo Sputnik, y se planeó como una contribución al Año Geofísico Internacional que, por iniciativa de la ONU, se estableció en 1957. El primer diseño del Sputnik (del ruso compañero, camarada, o satélite si nos referimos a astronáutica) consistía en una esfera de aluminio que tenía apenas 58 cm de diámetro y que llevaba incorporadas cuatro largas y finas antenas que medían entre 2 y 3 metros; ofrecía la posibilidad de detectar meteoritos, aunque no fue detectado ninguno. El Sputnik fue lanzado el 4 de octubre de 1957, y fue colocado en órbita constituyendo el primer éxito de los soviéticos frente a los ingenieros norteamericanos; cayó sobre la Tierra 92 días después de su lanzamiento y tras haber completado aproximadamente 1400 órbitas alrededor de nuestro planeta. Varias réplicas de este satélite se pueden ver en museos de Rusia, y otra está expuesta en el Museo Nacional Smithsonian del Aire y del Espacio, en Washington DC. Además, un modelo de Sputnik se entregó como regalo a las Naciones Unidas y hoy decora el vestíbulo de sus oficinas centrales en Nueva York.

Estados Unidos, por su parte, también trabajaba en satélites; inicialmente los equipos trabajaban para la Marina norteamericana (en el denominado proyecto Vanguard), pero el primer lanzamiento fue retrasado en muchas ocasiones; posteriormente comenzó un gran esfuerzo con el programa Júpiter, dedicado al Ejército nortemericano, que culminó con el lanzamiento de la sonda Explorer en enero de 1958.

Tras el éxito del Sputnik 1, apenas un mes después durante el cual Korolev y su equipo tuvieron un duro trabajo por desempeñar, la Unión Soviética lanzó la sonda Sputnik 2, aprovechando la conmemoración del aniversario de la Revolución Rusa de 1917. El Sputnik 2 tenía características similares al anterior, pero llevaba un pasajero a bordo: Laika, la primera criatura terrestre en viajar al espacio. Laika (que ladra, en ruso), una perra terrier, disponía de una cabina presurizada donde podía estar acostada o de pie; además, un sistema regenerador de aire le proveía de oxígeno, así como la comida y el agua se encontraban en forma de gelatina. Como decía, este satélite era muy parecido a su antecesor; los datos biológicos e ingenieriles se transmitían mediante un sistema telemétrico que podía enviar datos a la Tierra durante 15 minutos por cada órbita; sin embargo, a diferencia del Sputnik 1, durante la misión hubo ciertas complicaciones: se cree que el fallecimiento de Laika pocas horas después de estar en órbita (en realidad estaba previsto que pudiera sobrevivir 10 días) fue debido a un problema ocurrido en la nave durante el procedimiento de puesta en órbita; el Sputnik 2 cayó a Tierra después de 162 días orbitando nuestro planeta.

La URSS continuó con sus avances en el programa Sputnik con el lanzamiento del Sputnik 3 en 1958; para esta misión fueron necesarios dos intentos ya que el primero resultó fallido. En 1960 el Sputnik 4 fue puesto en órbita con un maniquí humanoide a bordo, para investigar cuál podía ser el resultado de futuros vuelos tripulados. El Sputnik 5 fue lanzado en agosto de 1960 con dos perros, cuarenta ratones, dos ratas y una variedad de plantas; esta nave regresó a Tierra con éxito y además, todas las criaturas que viajaban en ella fueron recuperadas sanas.

Pero aquí sólo hablo de la URSS, ¿no era esto una carrera? Si sólo corre uno vaya competición... pues bien, por su parte, Estados Unidos avanzaba a principios de los años 60 más lento que deprisa en lo que a resultados espaciales se refería. Fueron por detrás de los soviéticos para poner una primera nave en órbita, fueron por detrás de los soviéticos para poner una criatura viviente en órbita...


CONTINUARÁ...

22 de noviembre de 2007

Biografías espaciales...

En el capítulo anterior... comenzaba la narración de la carrera espacial con una pequeña introducción en la que citaba la situación del mundo tras la Segunda Guerra Mundial, la división en dos bloques, el capitalista a un lado y el comunista a otro, y el comienzo de los viajes al espacio de la mano de Wernher von Braun y Sergei Korolev. En el capítulo de hoy sabremos más acerca de la vida de estos dos nombres que jugaron un papel vital en el desarrollo de la ingeniería astronáutica.

Capítulo 2: El duelo entre Wernher von Braun y Sergei Korolev

Como decía, Wernher von Braun había trabajado para el ejército alemán. Su padre era un noble alemán y su madre era baronesa. ¿Cómo se aficionó von Braun a la astronomía? Por un lado, a ello contribuyeron las novelas de Julio Verne y H.G Wells; por otro, una serie de trabajos científicos de Hermann Oberth (“Al Espacio en Cohete”), que animaron a von Braun a estudiar cálculo y trigonometría para comprender la física de la cohetería; y además, su madre, que también era aficionada a la astronomía, le regaló un telescopio el día de su confirmación en la Iglesia Luterana (telescopio cuyas posibilidades von Braun rápidamente agotaría y por ello contruyó, junto con algunos compañeros a los que convenció, un observatorio astronómico con piezas de coche viejo)

Von Braun obtuvo el graduado en Ingeniería Mecánica del Instituto Politécnico de Beclip_image003rlín, y poco después se doctoró en Física por la Universidad de Berlín. Queriendo desarrollar grandes cohetes (su deseo era enviar naves al espacio) se enroló en el ejército alemán para desarrollar misiles balísticos, y con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, el alto mando alemán le encargó el diseño de un cohete cargado de explosivos cuyo objetivo sería el de atacar territorio enemigo. El equipo de von Braun diseñó los modelos A3 y A4. Hitler quedó entusiasmado con éste último y ordenó su producción masiva con el nombre de “Arma de represalia número 2” o V2 (del alemán Vergeltungswaffe). Expertos militares afirman que si los alemanes hubieran empleado estos misiles de forma masiva, su ejército habría sido capaz de ganar la guerra.

Pero el objetivo y el deseo de von Braun no era militar, sino espacial. Por ello, cuando en 1945 empezaba a aceptarse que Alemania no ganaría la guerra, comenzó a planificar su futuro en la posguerra. De esta forma, von Braun contactó con los aliados y presentó su rendición ante las fuerzas norteamericanas; en este momento, nuestro protagonista estuvo a punto de ser capturado por los rusos, quienes deseaban integrarlo en el equipo de Sergei Korolov.

clip_image005Trabajando para los norteamericanos, von Braun y su equipo construyeron el misil balístico Júpiter para el ejército, y los cohetes Redstone para la NASA. Estos cohetes serían utilizados por la NASA para los primeros lanzamientos del Programa Mercury. Posteriormente, la NASA encomendó al equipo de ingenieros de von Braun la construcción del gigantesco cohete Saturno, cuyo modelo más grande sería el que pusiera al hombre en la Luna. Von Braun fue nombrado director del Centro de Vuelo Espacial Marshall de la NASA, y se convirtió en el principal diseñador del Saturno V, modelo que entre 1969 y 1972 llevaría a los estadounidenses a la Luna.

Von Braun se retiró de su labor el 31 de diciembre de 1976. Seis meses después murió afectado por un cáncer incurable. Su colaboración con el ejército nazi y el uso de obreros esclavos durante ese período quedó olvidada con la hazaña de poner a un hombre en la Luna.

El caso de Sergei Korolev presenta similitudes con el de von Braun, si bien es cierto que tiene claras diferencias con éste. Se interesó por los cohetes cuya finalidad eran los viajes espaciales, e impulsó sus ideas con la Academia Rusa de las Ciencias. En 1957, Año Geofísico Internacional, la prensa estadounidense comenzó a divulgar la idea de lanzar un satélite al espacio. Sin embargo, el Gobierno de Estados Unidos no quería gastar millones de dólares en un proyecto de este tipo, por lo que durante largo tiempo permaneció congelado. Pero Korolev sí recibió el apoyo del Gobierno Ruso, gracias al enfrentamiento que éste mantenía con los Estados Unidos; la Unión Soviética debía ser la primera en lanzar un satélite al espacio.

Korolev trabajó en el proyecto Sputnik 1 (el primer satélite puesto en órbita con éxito, el 4 de octubre de 1957), Sputnik 2 (segundo satélite puesto en órbita con éxito, lanzado el día que se conmemoraba el 40º aniversario de la Revolución Rusa, el 3 de noviembre de 1957); el

Sputnik 2 pesaba seis veces más que su antecesor, y llevaba la primera criatura terrestre que tendría el privilegio de observar nuestro planeta desde el exterior: Laika, la perrita espacial. Laika sobrevivió al lanzamiento y la conmemoración de la Revolución Rusa resultó ser un éxito, pero murió poco después debido al agotamiento por el calor. Además, Korolev trabajó en la creación del Sputnik 3, para dirigir posteriormente tanto sus deseos como sus proyectos para alcanzar la Luna.

Korolev y su equipo de ingenieros diseñaron una serie de sondas que se dirigirían a la Luna: la misión Luna 1 intentó impactar contra la superficie lunar pero erró por 6000 km. Luna 2 sí logró impactar contra la Luna, lo que ya en sí constituía una victoria soviética frente a los estadounidenses; Luna 3 fue la primera nave que tomó fotografías de la cara oculta del satélite lunar, hecho que, de nuevo, suponía una nueva victoria de la Unión Soviética en la loca carrera espacial.

clip_image008De cara a misiones tripuladas, plan que comenzó en 1958, Korolev estudió el diseño de una nueva nave denominada Vostok. Su capacidad sería de un único pasajero con traje espacial; cuando se realizaron las correspondientes pruebas, este modelo orbitó 64 veces alrededor de la Tierra, pero falló en el regreso. Se realizaron otras cuatro pruebas con perros a bordo, y las dos últimas fueron éxitos completos; de esta manera, el Gobierno aprobó el envío del primer ruso al espacio: Yuri Gagarin fue el primer hombre que estuvo en el espacio, puesto en órbita en abril de 1961. Después del exitoso vuelo del Vostok de Gagarin, también lograron su objetivo el Vostok 5 (81 órbitas) y el Vostok 6 (con la primera mujer que iba al espacio, Valentina Tereshkova, en el interior).

El trabajo de Korolev continuó con el diseño de una nave que permitiría conectar con otra nave en órbita, la nave Soyuz. Sin embargo el Gobierno entonces dirigido por Kruschev le instó a que continuara con sus logros para el programa de misiones tripuladas. Fue entonces cuando el grupo de Korolev diseñó el Voskhod, un modelo mejorado del anteriormente nombrado Vostok. A bordo del Voskhod 2, Alexei Leonov fue lanzado al espacio y una vez allí realizó el primer paseo espacial, no sin dificultades puesto que el ‘vuelo’casi termina en desastre. Respecto al objetivo de alcanzar la Luna, Korolev trabajó en el diseño del inmenso cohete N-1. Sin embargo no vería su objetivo cumplido.

En diciembre de 1960 Korolev sufrió su primer ataque cardíaco. Los médicos le avisaron de que si continuaba el ritmo de trabajo que llevaba, no viviría mucho más; sin embargo, Korolev lo último que deseaba era que Kruschev retirara el financiamiento de sus programas, por lo que en lugar de reducir su trabajo, empezó a trabajar con mayor intensidad que anteriormente. Padeció de numerosas dolencias, hasta que en enero de 1966 murió, en circunstancias que hasta hace poco permanecieron en secreto.

clip_image012El dato más curioso de toda esta historia puede ser que Wernher von Braun nunca conoció a Korolev; el ingeniero alemán que trabajaba para la NASA nunca conoció a su rival, quien en muchas ocasiones estuvo por delante de él. Von Braun nunca supo, por tanto, a quién se estaba enfrentando. Esto fue debido a que la política iniciada por Stalin y continuada por sus sucesores quiso protegerle de los agentes extranjeros de Estados Unidos. De esta forma, ni siquiera el pueblo soviético sabía quién era el artífice de los logros de su país; tras su muerte, ambos, von Braun y el pueblo soviético, conocieron la identidad de Korolev; su obituario fue publicado en el diario soviético Pravda de enero de 1966, y fue enterrado con honores de Estado en el muro del Kremlin. Como consecuencia de este ocultamiento de su identidad, Korolev nunca recogió el Premio Nobel que le fue otorgado; Krushev rechazó que fuera utilizado este nombre y afirmó que el premio debía ser para el Pueblo Soviético y el Sistema Socialista, por sus logros. (NOTA: la imagen corresponde a una edición del Pravda de marzo de 1917, no es la edición en la que fue publicado el obituario de Korolev)

Tras la muerte de Korolev, Vassili Mishin, mano derecha del anterior, heredó el programa del N-1, que resultó ser fallido. Valentin Glushko le sustituyó hasta que el programa espacial soviético fuera cancelado por Leonid Brezhnev, después de que los Estados Unidos hubieran alcanzado la Luna.

CONTINUARÁ...

[PRÓXIMAMENTE... el tercer capítulo de La Carrera Espacial: "Los inicios de la carrera, 1957"]

17 de noviembre de 2007

"Rumbo a las estrellas"

Comienzo entonces sin más dilación la historia de la carrera espacial con un breve texto introductorio que espero que os guste. He decidido que voy a estructurar la narración en dos partes, donde en cada parte habrá una serie de capítulos divididos en función de la temática que trate.

PROGRAMA DE LA PRIMERA PARTE

- Introducción "Rumbo a las estrellas"

- "El duelo entre von Braun y Korolev"

- "Los inicios de la carrera: 1957"

- "Los primeros vuelos tripulados: el programa Vostok y el programa Mercurio"

- "El primer paseo de Leonov"

- "Objetivo: la Luna"

- "Houston: el Águila ha alunizado"

- Epílogo 1ª parte "Leonov y Apolo 11: ¿hito o mentira?"

INTRODUCCIÓN

Si nos ponemos a hacer una recapitulación en lo que a la carrera espacial se refiere, debemos empezar de forma obligada con los nombres de las dos personas que rivalizaron en los inicios de una vertiginosa competición que dirigió los pasos de la Humanidad más allá de la atmósfera de nuestro planeta, hacia la superficie de nuestro satélite: la Luna.

Era el año 1945 y la Segunda Guerra Mundial estaba llegando a su fin. Los rusos, por una parte, se avecinaban sobre una ciudad de Berlín sitiada y con Hitler en un búnker a punto de terminar con su vida, y Japón había quedado agotada tras el lanzamiento de las bombas atómicas por parte de Estados Unidos. Cuando esta contienda terminó, el mundo conoció de repente un nuevo orden: por un lado, y con Estados Unidos al frente, estaba el lado capitalista, la parte occidental, y por el otro, con la Unión Soviética a la cabeza, se constituyó el bloque comunista. Podría hacer un análisis mucho más detallado del proceso que llevo a este nuevo orden mundial pero no es este mi objetivo; así que, por un momento, supongamos que todo esto sucedió de repente y que el mundo se hallaba enfrentado en dos bloques, lo que daría lugar en unos años al conflicto de la Guerra Fría.

El final de la Segunda Guerra Mundial marcó el inicio de una era de avance tecnológico, tanto en armamento militar, como en los medios de transporte; los científicos desarrollaban armas con un increíble poder destructivo, y a su vez creaban medios de transporte cada vez más veloces. Los avances que podrían ser considerados para el transporte se produjeron sobre todo en industria aeronáutica; se hacían constantes pruebas de velocidad de los aviones, con pilotos audaces expuestos a los peligros de grandes velocidades.

Enseguida los objetivos  de superar barreras de velocidad sobre la faz de la tierra se trasladaron más allá del ámbito puramente terrestre. Los ingenieros comenzaron a mirar con deseo las estrellas, con la intención de enviar naves quizá tripuladas al lá arriba. En Estados Unidos se creó el Programa Espacial de la NASA (en 1958, año en que el presidente Eisenhower firmó el Acta Fundacional ), y al frente estuvo el ingeniero que había trabajado para el ejército alemán Werhner von Braun. La Unión Soviética también desarrolló un Programa Espacial y puso a la cabeza a Sergei Korolev.

CONTINUARÁ...

[PRÓXIMAMENTE... el segundo capítulo de La Carrera Espacial: "El duelo entre Wernher von Braun y Sergei Korolev"]

11 de noviembre de 2007

Nueva Sección

Buenas tardes a todos mis lectores, que empiezan a ser muchos aunque no todos se hagan ver en el día a día por aquí.

Lamento haberos tenido abandonados bastantes días pero desde el día de la sentencia del 11-M no he parado ni un momento, no he tenido tiempo para escribir, y además tampoco sabía de qué podía escribir.

Sin embargo, me he animado a preparar una serie de entradas que abandonan el estilo de artículos de opinión que he seguido hasta ahora. Ya estoy terminando de recopilar y ordenar toda la información que estoy obteniendo del tema que va a dar origen a la que será una nueva sección en este blog: un análisis, eso sí, a mi nivel (es decir, más bien modesto) de la carrera por alcanzar las estrellas, la historia reciente de los viajes espaciales, desde que terminó la Segunda Guerra Mundial hasta la colocación en órbita de la Estación Espacial Internacional.

Porque todo ello no se hizo de un día para otro, fueron necesarios años, vidas y pruebas para llegar hasta donde estamos hoy: en una esquinita del amplio conocimiento que requiere eso tan grande que se hace llamar Universo. Me alegro de presentaros "La Carrera Espacial"; me permito el hecho de plagiarle el nombre al documental de la BBC que vi este verano, el cual ha sido el motivo por el que yo pueda ahora transmitiros los conocimientos del tema que trataré.

Que disfrutéis mucho. Nos vemos con el nº1 de La Carrera Espacial próximamente...