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11 de marzo de 2015

Vuelta a las cloacas

Hay veces en las que afrontar el vacío espacio de una hoja de papel es muy complicado.

Hoy es, era, y será 11 de marzo. Otra vez, como en un maníaco repetir de los acontecimientos, la fecha aparece desafiante en el calendario. Como diciendo “vuestra vida sigue, pero siempre recordaréis el día de hoy”

Tal vez la cercanía en el tiempo de los acontecimientos de París me invite a aceptar el desafío de esta hoja de papel en el día de hoy; desafío rechazado en los últimos años por una agenda más preocupada en asumir la distancia, lo dejado atrás, y los retos de una nueva etapa.

Pero decía que es 11 de marzo. Creo que, de alguna forma, desde aquella mañana a las 7.40, en mi vida no ha dejado de ser 11 de marzo. Unos días más, otros menos; pero siempre, o muy habitualmente, ha habido un hueco entre mi actividad diaria para dedicar un minuto a reflexionar sobre lo ocurrido aquel día. Uno coge todos los días su camino al trabajo con la pereza de esas primeras horas, esperando encontrarse la desgraciada cola antes de entrar; pero no espera encontrarse con una pesadilla de cadáveres por los suelos y trenes por los aires.

El tiempo pasa, perdonando o sin perdonar, ofreciéndonos la oportunidad de adquirir una nueva perspectiva en la visión que tenemos de las cosas. 11 años después, la mirada se detiene en el momento que marcó un antes y un después en la concepción de la política, la democracia, y lo que un vocabulario grandilocuente gustaría en llamar, “los asuntos de Estado”.

11m

Y rebuscando en los rincones de la memoria, esa es la imagen que aparece en primer lugar cuando recuerdo el Jueves, 11 de Marzo de 2004. En ese tren iba gente a trabajar, ahora cubiertas por mantas que tapan en parte las consecuencia de la barbarie; un policía se acerca a los restos; y el amasijo de hierro que antes era un medio de transporte se convierte en un punto de inflexión.

TODOS ÍBAMOS EN ESOS TRENES

11 años después, tengo claro que España se quedó sola  apenas unas horas después de los atentados.

Si tuviera la ocasión de acercarme a algunas de las autoridades protagonistas de aquellos momentos, tengo claro lo que les preguntaría.

A los miembros de entonces del Partido Popular, sentados en torno a su mesa en Génova, les preguntaría por qué no reunieron a los representantes de todas las fuerzas políticas legales que formaban parte del Congreso en ese momento. Un asunto de Estado merece tratarse como un asunto de Estado y no como una simple crisis de Gabinete. Les preguntaría, además, qué les motivó a ofrecer las pesquisas como información veraz; y les preguntaría por qué no convocaron una rueda de prensa urgente para decir “no sabemos lo que está pasando; no podemos decirles lo que está pasando porque nuestras fuentes no nos están informando de forma clara” ¿No había otra forma de hacer las cosas?

A los responsables de entonces del Partido Socialista, sentados en torno a su mesa en Ferraz, les preguntaría por qué aceptaron en el escenario político las palabras de un interlocutor destacado de la banda terrorista. Por qué sí tuvieron en cuenta las palabras en las que Otegi señalaba que no había motivos para asociar al terrorismo abertzale la barbarie del 11-M, y no consideraron las palabras de los responsables del Gobierno. Les preguntaría si a día de hoy pueden reconocer que actuaron con madurez democrática acusando al Gobierno de mentir en la jornada de reflexión de las Elecciones Generales. ¿No había otra forma de hacer las cosas?

A los encargados de recoger las muestras de los trenes, reunidos en su laboratorio, les preguntaría “¿Por qué tanta prisa?”. Les preguntaría por qué les urgió tanto destruir los trenes, lavar las pruebas, limpiar los restos. Toneladas de trenes destruidas para siempre en cuestión de horas; ¿por qué?

A los policías, encargados de custodiar las pruebas recogidas, les preguntaría si a día de hoy pueden reconocer que actuaron con profesionalismo al no mantener la cadena de custodia de pruebas en el traslado de las mismas. ¿Es esa la forma con la que habitualmente se tratan todas las pruebas de los crímenes en España?

A los jueces, encargados de juzgar a los culpables, les preguntaría si están verdaderamente satisfechos con la Sentencia de dichos atentados. Me refiero a la satisfacción, no ya de un profesional que “ha cumplido”, sino a la de un familiar contento con la Sentencia sobre el asesinato de uno de los suyos. ¿Están verdaderamente satisfechos?

La vida de 192 personas, y la de todos los españoles, contó mientras contaba para el resultado de unas elecciones; de igual manera que la vida de las víctimas de ETA y la de todos los españoles, contó mientras contó para el resultado de las elecciones. La casta, que un pedante en forma de falso mesías afirma ser el primero en descubrir, ya existía entonces y así nos dimos cuenta muchos la mañana del 15 de Marzo de 2004. Esa casta pudo haber hecho muchísimo mejor las cosas, pero el resultado de las elecciones importaba demasiado como para que el respeto y la dignidad nacional fueran mantenidas.

192 personas perdieron la vida yendo a trabajar la mañana del 11 de Marzo de 2004. La historia ya se la saben. Esa mañana se descubrieron los bajos fondos, las cloacas y la basura que asoma cuando el poder político alcanza una dimensión tal que el ganar unas elecciones importa más que la vida de la gente. Por eso no hubo reparos en no impedir (antes al contrario, animar y jalear) que la gente saliera a la calle a llamar asesino a su propio Gobierno. Por eso el Gobierno de entonces no pudo mantener las formas democráticas hasta el final.

Todos íbamos en los Cercanías que explotaron el 11-M porque los que no murieron esa mañana han ido ahogándose, lenta y dolorosamente desde entonces, descubriendo que las mentiras valen, si valen para ganar unas elecciones. España se quedó sola, porque sola se queda una nación cuyas autoridades gestionan las crisis para su propio beneficio y no para el de los ciudadanos. Tanto quisieron barrer para casa que al final, once años después, el silencio mediático, institucional y político es absolutamente deleznable. Tal es la vergüenza que en el Bosque de los Ausentes, por dedicar, le han dedicado un árbol a la Verdad. Por cumplir, que no quede.

¿Quieren revivir uno de los más tristes y lamentables episodios de la manipulación a la que España, el pueblo español, se vio sometido aquellos días? Dos frases quedan para el recuerdo, epitafio de un homicidio que no debería repetirse jamás y que, por desgracia, no está lejos de repetirse de nuevo visto el cariz de los últimos acontecimientos.

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“No había ningún signo indiciario, ninguna huella, ninguna traza, que nos hiciera pensar que entre nuestros muertos había terroristas suicidas”

Carmen Baladía, directora del Instituto Anatómico Forense, en una entrevista a Luis del Pino, en Libertad Digital

“Fuentes de la lucha antiterrorista han apuntado a esta cadena de emisoras la posibilidad de que al menos un terrorista suicida se haya inmolado en uno de los trenes”

Iñaki Gabilondo, director de los Informativos de la Cadena SER

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En la distancia te llevo, te guardo y te lloro, España.

17 de abril de 2009

...el Tribunal del 11-M ha acordado la entrega de las grabaciones de la pericial de explosivos...

El que la sigue la consigue, como diría aquel y como digo yo tantas veces en referencia a la investigación de los atentados del 11-M. Después de insistir mucho la Asociación de Ayuda a las Víctimas, el Tribunal del 11-M, presidido por el juez Gómez Bermúdez, ha accedido a entregarles el vídeo que contiene las grabaciones de los análisis de explosivos que se llevaron a cabo.

¿Servirá para algo? La verdad que no lo sé; puede ocurrir como las investigaciones que muchos voluntarios y gente con mucho tiempo libre están realizando, que caigan en saco roto. Pero por lo menos, y como destaca Luis del Pino en su blog, se trata de una buena noticia.

El 11-M no está aún resuelto y cualquier paso que pueda llevarnos hacia la verdad de un caso donde todo es ocultación y confusión, debe ser bienvenido.

Y este fin de semana toca viajecito a Pucela… ¡y lo que nos queda!

15 de marzo de 2009

Reflexión dominical post-11 de marzo

Y la vida sigue, como diría aquel.

Pero la vida no es igual desde el miércoles. Caminaba por la calle sumido en mis pensamientos (como suelo hacer habitualmente, por otra parte) pero fijándome en algunos detalles de una jornada rutinaria que no debería ocupar un lugar normal en nuestro calendario.

192 vidas volaron por los aires hace cinco años. Los dulces sueños de una ciudad que se acostó con el pase del Madrid a los cuartos de la Champions se convirtieron en pesadilla al despertarse por la mañana con la ciudad sumida en el caos.

El caos. Dice la mitología griega que al principio de todo lo que había era “caos”, o “ausencia de orden”.

Eso hubo en España desde la mañana del 11 de marzo de 2004, cuando el plan perpetrado por (no sabemos quién) se llevó a cabo con una ejecución cuasi-perfecta; porque fue una masacre, pero no fue perfecta. No debemos olvidar que la desgracia aún pudo ser mayor de haberse producido la explosión en los andenes justo bajo la estructura de la estación madrileña de Atocha, por ejemplo.

Madrid se convirtió en un infierno.“Unos indeseables decidieron entorpecer el camino de quienes cada mañana nos levantamos para hacer de este, un mundo mejor”, así es. Y nosotros mismos les facilitamos su trabajo en los días que siguieron.

Unos por pasarse. Otros por no llegar. Por miedo, por vergüenza...

Vimos las elecciones como una oportunidad que no había que dejar escapar, y nos acostamos un domingo con 192 muertos encima de una mesa y la satisfacción electoral encima de la otra; hay quienes desde entonces solamente se fijan en la mesa de la satisfacción electoral.

Y en el medio de todo esto, 192 vidas arruinadas en una mañana de terror, en un crimen sin resolver.

Si España se olvida de reclamar la verdad sobre el 11-M (una verdad que todos los políticos le deben a la sociedad española) olvidará el 11-M y olvidará un día clave en su Historia. Hasta que la democracia en la que vivo no sea capaz de proporcionarme toda la verdad sobre el peor crimen que ha tenido lugar dentro de nuestras fronteras; hasta que las instituciones que me gobiernan (véase las del poder ejecutivo, poder legislativo, o poder judicial) no sean capaces de dar con esa verdad, que me deben a mí y a todos los españoles, consideraré que vivo en un sistema de gobierno sustentado sobre una falsedad. Y ya me buscaré yo los medios para exigir esa verdad, y para "castigar" al sistema.

Nada es igual desde el miércoles y es un alivio darse cuenta de que no fui yo el único que lo percibió... Cinco años y cuatro días después seguimos sin saber la verdad sobre los atentados del 11 de marzo de 2004.

Hemeroteca de LibertadDigital

Coincidiendo con el quinto aniversario de los atentados, LibertadDigital estrenó en su página una sección especial, donde se recopilan todas y cada una de las noticias que esta página tiene en relación con el 11-M desde que tuvo lugar hasta hoy; noticias, declaraciones, datos, información, sobre los atentados, el sumario, el juicio y la sentencia. Podéis acceder a ella desde el enlace 11-M: Cinco años sin justicia, o bien de forma permanente desde la imagen que he colgado en la columna de la izquierda.

Y con esto, termino la semana de homenajes y recuerdos a los fallecidos en el 11-M, y reitero mi intención de no olvidar jamás lo que pasó hasta que todos los responsables paguen por lo que nos hicieron. Desde los criminales que asesinaron, a todos los políticos que manipularon, pasando por todos los medios de comunicación que, con su partidismo, nos envenenaron.

12 de marzo de 2009

La carta

Hoy por la mañana al abrir el correo me he encontrado con la carta de un lector muy especial. Refleja, prácticamente palabra por palabra, mis sentimientos desde ayer y explica el vacío existencial que siento desde hace unas horas para acá. Él mismo ha sido quien me ha dado la idea de reproducir íntegramente su carta en mi blog. Muchas gracias, Pablo.

Antes querría agradecer al anónimo que ayer decidió no dejar pasar la jornada del 11 de marzo sin comentar nada respecto a mi entrada en recuerdo y memoria de los atentados. Una jornada donde predominó el silencio institucional, que se contagió a la mayoría de una población que prefiere mirar adelante cuando tiene el recuerdo en las estaciones de tren de la manzana de al lado.

UN PAÍS QUE SE AVERGÜENZA DE SÍ MISMO

"Cinco años son suficientes para olvidar. Vivimos en un mundo absolutamente preocupado por "destapar la felicidad", como reza el último anuncio de una conocida marca de refrescos. Tan absolutamente, y tan demasiado obcecados en lograr esa supuesta felicidad... que nos bastan cinco años para olvidar.
Paso todos los días por la estación de Atocha, junto a un monumento tan feo como el día que pretende recordar. Un día triste, un día horrible, tal vez no para mi, que por aquel entonces estaba a casi 500 km de distancia de la masacre, pero sí para demasiada gente, para una ciudad entera, que tuvo que soportar que unos desconocidos, aún sin identificar, decidiesen entorpecer el curso normal de la vida diaria de unas personas cuyo único crimen fue levantarse para ir a trabajar.

Cinco años son suficientes para olvidar.

El miedo que me da de todo esto es la asimetría. En cinco años nos hemos olvidado de que unos terroristas sin escrúpulos estuvieron a las puertas de nuestra casa decidiendo el destino de cada uno de los que nos levantamos a diario para intentar hacer de este mundo un lugar mejor. En cinco años hemos olvidado.
Sólo así puede interpretarse el absurdo anonimato con el que las instituciones oficiales, llámese Gobierno de España, Casa Real, Ayuntamiento de Madrid o similares, han decidido conmemorar el día más trágico de cuantos puedo recordar en mi vida.

Ya no importa recordar. Ha pasado el suficiente tiempo como para que una crisis económica nos haga preocuparnos de lo que un señor de más de cien años le puede aconsejar a un recién nacido.
Me preocupa la ligereza de quienes no son capaces de respetar la memoria de un día que, de uno u otro modo, nos hizo ver que el mundo es un lugar en el que hace falta algo más. Hace falta algo más que demagogia, palabrería y dinero. Vivimos en un mundo artificial, hecho de un material opaco, similar al del monumento en recuerdo a las víctimas de aquel maldito 11M.

No, ninguno somos lo suficientemente transparentes. El rechazo a la historia y la asimetría en su tratamiento no es más que una señal de vergüenza... simplemente en este caso se trata de rechazar un recuerdo horrible del que todos podríamos haber llegado a ser partícipes.

La estación de Atocha está demasiado cerca como para silenciar un escándalo como el que nuestros supuestos representantes nos han brindado hoy. 192 muertos son para el alcalde de Madrid un minuto de silencio. 192 muertos son para los representantes del PSOE en la Comunidad de Madrid un boicot a Esperanza Aguirre... y son un motivo de ausencia por parte de una cosa que se hace llamar Gobierno y otra que dice ser Oposición... ya no nos acordamos de aquellas horas de incertidumbre. Qué pronto olvidamos, qué gran capacidad de seguir adelante tenemos.

Por qué será que la gente se cansa de escuchar a los políticos por radio y televisión.

No sirve de nada esconder la cabeza debajo de la tierra. Nuestra historia personal está plagada de acontecimientos que en un momento dado desearíamos no haber vivido, en los que desearíamos habernos comportado de otro modo, no haber hecho daño... pero es nuestra historia. Y si no nos esforzamos por aprender, caeremos en los mismos errores, seguiremos enfrentados a nosotros mismos y jamás aceptaremos que, para destapar la felicidad, es preciso reconocer la pertinaz presencia del sufrimiento que es el que verdaderamente nos enseña a vivir.

Avergonzarse y ocultar los momentos duros sólo sirve para sembrar el campo y recoger nuevos tropezones en el futuro. Estamos en un momento en el que, más que nunca, la sociedad busca alguien a quien agarrarse, alguien en quien creer, en quien detectar un mínimo signo de valentía.

No lo hay. Preferimos despejar el balón, tirar millas... y olvidar. En lenguaje vulgar bien podría decirse que preferimos echar balones fuera... pedalea, que algo queda...

Hace cinco años, nos fuimos a la cama queriendo despertar 14 horas antes... por desgracia el mundo siguió girando. Lo que no sabíamos es que lo más triste estaba por llegar.

Hace cinco años, a escasos minutos de mi casa en Madrid, se perpetró un crimen que no debe ser olvidado.
Un país que olvida su historia, es un país que se avergüenza de sí mismo.

Madrid, 11 de marzo de 2009"

No debemos olvidar, y sin embargo, olvidamos cada día un poquito más...

11 de marzo de 2009

Cinco años después. La vida sigue... sin que pueda olvidar

Para conmemorar tan aciago día, en el que el protagonista son el número once y la M, inicial de algo que estuvo muy presente aquella jornada, dejo a continuación un vídeo que he elaborado con mis escasos medios, y con la mejor de mis intenciones. Para que, quienes lo vean y sufrieran de cerca la tragedia de los atentados, sepan que comparto con ellos su dolor. Porque lo difícil no fue acostarse el día 11 de marzo de 2004 sino levantarse el día 12.

 

La vida sigue, y con ella, el mundo que sigue girando y girando sin parar.

A los heridos

y fallecidos

el día 11 de marzo de 2004.

Nunca os olvidaremos...

11m 5 

... Descansad en Paz

10 de marzo de 2009

Cinco años. Cinco días.

A veces empezar a escribir y soltar un tocho de palabras inconexas y sin sentido, no sirve de nada. Por eso hoy, víspera del quinto aniversario de uno de los días más tristes de la historia de España, y uno de los más emotivos de toda mi vida, sólo habrá en esta página un breve texto para recordar lo que vivimos aquellos días. Para recordar a quienes murieron en los Cercanías que les llevaban a su trabajo. Para recordar a quienes ayudaron a los afectados entonces y ahora.

11m 5

Un breve texto para recordar a todas las víctimas del terrorismo.

Estéis donde estéis...

Pero hoy, especialmente, para recordar a las víctimas de los atentados del 11 de marzo de 2004.

... no os olvidamos.

Descansad  en paz

25 de febrero de 2009

A MAZAZOS CONTRA EL TERROR

Con decisión, mala baba, rabia y una maza en la mano, un hombre entraba "a saco" en una "herriko taberna" de Guipúzcoa; maza en mano destrozó los cristales de la puerta de la entrada, y arrasó con lo que dentro encontró a su paso, sillas, botellas, vasos, hasta el grifo de la cerveza.

Acapara sobre sí todo un enjambre de infamias...

... despreciando la Fortuna y blandiendo el humeante acero de muertes sangrientas...

El responsable de tan violenta respuesta a un atentado de ETA decidió tomarse la justicia por su mano y compensar los daños ocasionado en su casa por la bomba de los etarras, con daños a uno de los conocidos reductos terroristas que se pueden encontrar por las calles de las ciudades vascas.

El otro día vi en un canal de Imagenio el conocido programa "Vaya semanita". En él, si no capté mal su sentido, se pueden ver varias escenas localizadas geográficamente en el País Vasco, con los protagonistas actuando con diversos estereotipos de esa tierra (por ejemplo el ímpetu de los bilbaínos, la exageración de Javier Clemente, etc) El programa tiene su gracia, las escenas tienen bastante sentido del humor y entretiene. Pero mi sorpresa y la necesidad de apagar el televisor llegó con la escena de "Los Batasunis", a modo de imitación del programa infantil "Los Lunnis".

Cuando uno vive en un país donde el azote del terrorismo se produce desde que la democracia estaba construyéndose, y cuando uno ha conocido los episodios de violencia, represión, secuestro y asesinato que ETA nos ha regalado a los españoles durante sus años de existencia, no puede sino encabronarse con toda la razón del mundo cuando ve que en un programa se parodia el comportamiento de un miembro de la "kale borroka" a través de una marioneta. Es un insulto para todos los españoles que pretendan hacer un chiste gracioso a partir de 40 años de historia de terrorismo callejero, de cócteles molotof, de pintadas amenazadoras, y de extorsión y amenazas de muerte.

Que lo quieran convertir en algo gracioso, es más, en algo entrañable, en algo cotidiano y que forma parte del día a día en el País Vasco, no es que sea un error, es que es una patada contra la democracia.

¿Cuántas veces con el semblante de la devoción

y la apariencia de acciones piadosas

engañamos al Diablo mismo?

El tema de los dibujos animados del terror me sirve para enlazar con la acción del hombre de la maza. Un apunte antes de continuar, y es que no voy a dar su nombre, al contrario de lo que han hecho todos los medios de comunicación, que ha sido mostrar su cara y airearla bien por todos lados, por si acaso había algún "Batasuni" enganchado al televisor en ese momento. Me parece lamentable que hayan revelado la identidad de este hombre y su cara en las televisiones, sin siquiera pararse a pensar que, aunque su acción no es digna de ser ensalzada, él no es, en este caso, ni el criminal, ni el amenazador, ni el extorsionador. Porque no es eso, cuando ha salido de la "herriko taberna" no ha ofrecido resistencia alguna ante los seis ertxainas que iban a detenerle.

El único veredicto es venganza, ¡vendetta!, como voto y no en vano

pues la valía y veracidad de esta un día vindicará al vigilante y al virtuoso.

El último atentado terrorista de ETA no se cobró ninguna vida, y por ello es por lo que me resulta aún más curioso que esta reacción se haya producido ahora. ¿Es justificable? No, es lo que se denomina venganza, ojo por ojo, y así, muy mal podemos terminar.

Ahora bien, tal vez el hombre de la maza sea el látigo que fustigue a una sociedad arrodillada ante el terror, una sociedad atenazada por los que insisten en que "hay que entender"; tal vez sea el despertador de una sociedad dormida; tal vez sea el desencadenante que haga que empecemos a luchar por la paz y la libertad que nos merecemos. Y no precisamente a mazazos, sino, como ya ocurriera tras el asesinato a Miguel Ángel Blanco, todos unidos frente al terror y haciendo cerrar las "herriko tabernas" tan sólo con la presencia de diez mil gargantas en la calle clamando pacíficamente por el BASTA YA. Ya está bien.

Tras la actuación con la maza el hombre protagonista de mi actualización fue retenido y posteriormente puesto en libertad. Cuando lo detuvieron frente a la "herriko taberna", se mostraba nervioso, se mostraba hastiado, cansado; desconfiado, realmente, de que esto vaya a terminar algún día. Su pinta desde luego no era amistosa, pero ¿qué narices ha hecho él para merecerse que le destrocen su casa? ¿Qué han hecho todos los que han muerto por el terrorismo? ¿Qué? Fue metido en el coche policial entre improperios de los "Batasunis" que se encontraban por allí, amenazándole y avisándole de que le caerían hasta ocho años de prisión, ¡nada menos!

Es para reírse si no fuera que es para echarse a llorar... Y para comenzar a temblar si el ejemplo de este hombre es seguido por muchos otros cada vez que haya un atentado. Por eso no estoy a favor de lo que este hombre hizo con la maza pero... he de decir que tal vez sea la única manera de hacernos despertar (¡que los malos son ellos, oiga!) y que ya estoy cansado de "entender".

Termino con el enlace del vídeo en el que podéis ver al hombre de la maza en acción: A mazazos contra el terrorismo. Y termino también diciendo que las citas en cursiva que aparecen en el artículo están extraídas de la película V de Vendetta.

- Entonces, ¿sabes qué va a pasar?

- No... fue una sensación. Pero lo imagino. Con tanto caos alguien cometerá una estupidez, y cuando eso ocurra, las cosas se pondrán feas.

[...] Y entonces... [...]

La Tierra Media no comprendió ni negoció con Sauron.

20 de noviembre de 2008

Un estandarte de la verdad

A los periodistas, y a quienes tenemos complejo frustrado de tales, nos entran de vez en cuando arrebatos incontenibles que nos hacen desear convertirnos en estandartes, de cualquier cosa en concreto, pero fundamentalmente, de la verdad. Escribimos y llenamos folios y folios justificando nuestros razonamientos, defendiendo a capa y espada nuestras opiniones, luchando para que la gente esté de acuerdo con nosotros, o simplemente, para que nos lean sin echar a correr.

Cuando ocurre un suceso que marca el devenir de una sociedad, de un conjunto de millones de personas, ese sentimiento se acentúa y los arrebatos son cada vez más frecuentes, y a veces, incluso más fuertes de lo que nosotros mismos desearíamos.

Un día en Madrid, hace mucho tiempo pero no tanto, la ciudad se despertó con la pesadilla de unos trenes que explotaron con las bombas que unos individuos que no deberían merecer vivir en paz ninguno del resto de sus días, pusieron ahí.

Uno de los peores momentos de mi vida, uno de los momentos más aterradores de la historia de España, fue una ocasión en la que demostramos, entre todos, que el acontecimiento nos vino grande y no supimos comportarnos como lo haría una sociedad madura, que en principio, es lo que somos - o eso dicen -. He hecho autocrítica muchas veces, he revisado mi comportamiento miles de veces, y me he acordado otras tantas de los sucesos que tuvieron lugar tras los atentados, y siempre, siempre he llegado a la misma conclusión: no estuvimos a la altura.

¿Y por qué, por qué Javierín sale ahora con estas? No está a la altura una sociedad cuyos individuos llaman facha a alguien que se persona con una bandera de España adornada con un crespón negro al día siguiente de semejante barbarie. No está a la altura una sociedad que está más contenta por una victoria en las elecciones que triste por los atentados. No está a la altura una sociedad cuyos medios informativos trataron de forma tan descaradamente parcial la información que iba surgiendo tras las explosiones. Una sociedad madura no llama ASESINO  a su propio Gobierno, por muy descontenta que esté con su labor.

Entonces, que ahora venga Iñaki Gabilondo a dar lecciones sobre el incendio que, según él, produjo aquel día en nuestras vidas y en la sociedad española, cuando él fue uno de los artífices de "las siete capas de calzoncillos" que supuestamente tenían los supuestos terroristas suicidas que supuestamente se habían inmolado en los trenes de Madrid, a mí, me ofende.

Que diga que se ha desplazado la importancia de unas atentados a las elecciones, me causa bochorno, aunque no me debiera dar por aludido. Porque él, Iñaki Gabilondo, fue uno de tantos informadores que tras los atentados y antes de las elecciones fueron dando diversas informaciones envenenadas, condicionando así la opinión de muchas personas que, impulsadas por un sospechoso anónimo "Pásalo", convirtieron una jornada de reflexión en una especie de macabra reedición de los episodios de represión llevados a cabo por gobiernos totalitaristas con la ayuda de grupos multitudinarios.

Que Gabilondo diga que lo ocurrido aquellos días es una deslealtad, sinceramente, me da la risa. Era, ya, lo que me faltaba por oír de la boca de este individuo.

Hubo una vez que yo me creí que, aquel día, todos nos habíamos equivocado. Sin embargo, conforme pasa el tiempo, he comprendido y tengo muy claro que la culpa no es de todos, sino de unos cuantos, que utilizaron el argumento de la "culpa de todos" para manejarnos y llevarnos hacia donde querían.

Los años pasan, los días, también. Pero la sensación permanece, y las lágrimas derramadas frente al televisor no se olvidarán jamás. El dolor y el miedo sellaron la jornada, dejando un rastro imborrable del que todos deberíamos aprender. Pero siempre que volvemos hacia atrás, es para quedarnos, en lugar de caminar hacia adelante.

A mí ya no me engañan, ya no cuela, ahora ya no. Mis ideas no son propias de ningún partido político sino las de un joven de 16 años que ganó el uso de razón sin leer ningún periódico, sin escuchar ninguna radio. Un joven que ganó el uso de razón y sus ideas frente al televisor viendo las imágenes de los atentados.

Lo objetivo es que se llevaron por delante 192 vidas de un plumazo. Lo peor es que cumplieron su objetivo, el de transformar el comportamiento de una sociedad democrática en el de un gallo sin cabeza. Y lo más triste de todo es que tenemos que escuchar lecciones provenientes de "estandartes de la verdad", que se pusieron al servicio de los poderes políticos cuando era la sociedad, y no los altos cargos, quienes les necesitaban.

Marco Tulio Cicerón, escritor, orador y polítco romano, dijo una vez

"La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio"

Sir Francis Bacon, además, dijo también

"La verdad es hija del tiempo, no de la autoridad"

10 de mayo de 2008

Conspiración, pólvora y traición

La pregunta que quiero hacerte es: ¿y si el ataque biológico más horrible de la historia de este país no hubiera sido obra de extremistas religiosos?

No lo entiendo. Ese artículo salió. ¡Les cogimos, y confesaron!

Y fueron ejecutados, lo sé. Y tal vez, eso fue lo que pasó. Pero veo esta serie de sucesos, estas coincidencias, y tengo que preguntarme: ¿y si no fue así? ¿y si alguien propagó ese virus? ¿y si alguien mató a esas personas? De ser así, ¿querrías saber quién fue?

Claro.

¿Aunque trabajara para este gobierno? Esa es la pregunta. Si nuestro propio Gobierno fuera responsable de lo ocurrido en el Saint Mery y en Tres Aguas; si nuestro Gobierno fuera responsable de la muerte de casi 100.000 personas, ¿de verdad, querrías saberlo?

[Del film V de Vendetta]

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7 de marzo de 2008

ETA mata otra vez

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Un tiro en la nuca (como en los "buenos tiempos" del terrorismo etarra) ha acabado con la vida de Isaías Carrasco, de quien sinceramente no había oído hablar hasta esta nefasta noticia. Y más en concreto no ha sido uno sino tres tiros los que ha recibido el ex concejal del Partido Socialista de Euskadi. Todo un ejemplo de voluntad para dejar las armas.

Descansa en paz, Isaías. Imagen1

Por cierto que esto ha sucedido el día en el que Madrid ha aparecido adornada con flores en cada uno de los sitios de la ciudad donde ETA ha asesinado alguna vez. Los ramos de flores iban acompañados de un letrero en recuerdo de las víctimas y con el siguiente mensaje: "Al votar, recuerda a las víctimas". Lamentablemente después de este homenaje ETA se ha hecho oír, justo dos días antes de las elecciones generales del domingo.

¿Qué hacemos? Negociamos, ¿no?

2 de diciembre de 2007

ETA reaparece

La sombra del terrorismo aparece de nuevo. En el día de ayer, el guardia civil Raúl Centeno fue asesinado a tiros cuando iba junto a su compañero Fernando Trapero, que también recibió disparos y en estos momentos se encuentra en un estado de coma profundo. Todo esto tuvo lugar en la localidad en la localidad de Capbreton, en la costa suroeste de Francia.

¿Y ahora? Otra vez el dolor, la tristeza, la rabia. Otras dos familias (son tantas ya...) golpeadas por los actos de unos asesinos que justifican sus fechorías con el objetivo nacionalista que dicen perseguir. Nos lamentamos, pensamos en si todo esto encontrará final algún día (llevamos ya soportando todo esto casi 40 años) y cuando vuelven a asesinar, la verdad es que el final se ve más lejos aún. Parece que es algo con lo que tendremos que convivir, puesto que cuando nos rindamos y cumplamos lo primero que nos exigen, la independencia del País Vasco, seguirán empleando sus métodos para exigir más, la anexión de Navarra, y cuando todo esto les sea entregado, continuarán quitando la vida de personas inocentes persiguiendo la independencia del País Vasco francés, y después, cuando los franceses se rindan y se lo entreguen, continuarán con el chantaje, los asesinatos, la extorsión, y la violencia callejera, en busca de cualquier otra exigencia que se les ocurra. Ay de aquellos que quieren pensar que lo que buscan estos tíos se va a terminar cuando les demos lo primero que quieren.

Nadie devolverá la vida de este guardia civil (ya veremos lo que ocurre con Fernando Trapero). Espero y deseo que a nadie del Gobierno se le ocurra pensar que ETA tiene intenciones de pactar un final de su violencia; si así fuera, si ETA o su entorno manifestara una intención de terminar con la violencia, confío en que desde nuestras instituciones se deje bien claro que aquellos que han osado saltarse los principios de nuestra democracia pagarán por las vidas que han quitado indiscriminadamente.

Esto aún no ha acabado, y el tema del terrorismo etarra no parece tener fin a corto plazo. Nunca han dejado de extorsionar con el impuesto revolucionario a las empresas (aunque para algunos esto no constituya ninguna forma de delinquir), nunca han dejado la actividad de terrorismo callejero, y después de engañarnos por enésima vez con una tregua trampa (durante la cual asesinaron a dos ecuatorianos el 30 de diciembre de 2006) han asesinado de nuevo. Tocará esperar acontecimientos y ver qué cariz toman...


NO OLVIDÉIS LEER...

... el cuarto capítulo de La Carrera Espacial, publicado ayer día 1 de diciembre

... el reportaje sobre el Joventut de Badalona de esta temporada que será publicado esta misma tarde

30 de octubre de 2007

Un día (ACTUALIZADO)

Mañana llega a su fin el camino marcado para que la sentencia del juicio por los atentados del 11-M vea la luz. Mañana se hará público lo que el aparato judicial ha sido capaz de redactar después de unos meses de reflexión, y tras largas sesiones en las que escucharon a testigos, acusados, peritos encargados de analizar explosivos...

Cualquiera con dos dedos de frente y sin miedo a que le coloquen de manera automática la etiqueta de PP-ísta no tendrá reparos en afirmar que el 11-M es el asunto más escabroso que la actualidad española ha presentado en los últimos años. Sin lugar a dudas se trata de un escándalo que va más allá de lo que una mente humana puede concebir a las siete y media de una mañana cualquiera; sobrepasa los límites de la razón vivir en "propias carnes" la barbarie de la que es capaz el ser humano, y supera el sentido común el hecho de comprobar cómo altos cargos de los cuerpos de seguridad no han tenido reparos en tomarse a la ligera la investigación de los atentados, redactando informes con evidentes imprecisiones y dejando que se destruyeran las principales pruebas (los trenes) sin preguntar antes, '¿no deberíamos tomar unas muestras?'

Mañana darán la sentencia del juicio. Sentencia a la cual el Gobierno del PSOE tiene la desfachatez de anticiparse (como si ya la conocieran, porque no la conocen, ¿Verdad?) permitiéndose el lujo de advertir al PP que vaya asumiendo su derrota, admitiendo sus mentiras, y olvidando la 'teoría de la conspiración'; se atreve nuestro Gobierno a advertir que la sentencia va a dejar tan clara la teoría oficial del sumario del 11-M que no va a haber lugar a dudas. Ellos, los que en su día tenían tan clara la presencia de 'terroristas-suicidas-con-varias-capas-de-calzoncillos', los que si por ellos fuera nos habrían vendido esa versión, los que lo tenían todo tan claro el día 15 de marzo de 2004 y al comienzo de la Comisión de Investigación ese mismo año, los que saben que están en el Gobierno gracias a la muerte de 191 personas, los que toleraron las 'manifestaciones espontáneas' que se realizaron el día 13 por la noche frente a las sedes del PP a modo de 'Revolución', los que han puesto todas las trabas posibles para la investigación del atentado y los que, en vez de castigar, han premiado a cargos policiales que desempeñaron su responsabilidad durante aquellos días peor que un niño de tres años... ellos, ahora, son los que advierten al PP (y de paso, a nosotros, los ciudadanos) que vaya asumiendo la derrota.

Independientemente de lo que salga mañana, alguien haría bien en decirle al PSOE que el 11-M no es la eliminatoria de un Play-Off en la que desde uno y otro equipo empiezan a intercambiarse frases para liberarse de la presión. Si fuéramos un país decente, alguien avisaría al PSOE que no corra tanto, que no se pase de listo, que no es un Play-Off, es un atentado. No estaba en juego un título (que se repite, además, año tras año), sino la vida de personas, muchas personas. Estaría bien que nosotros mismos impidiéramos que determinados temas fuesen tratados libremente con semejante veleidosidad.

No espero mucho de la jornada de mañana. Simplemente veré cómo desde la izquierda se ataca a la derecha de nuestro país, pues el mensaje va a ser el mismo -'¿lo veis? ¡Mentirosos, mentirosos!'- ya sea la sentencia para decir que hay cosas que quedan sin aclarar o para decir que ya está todo claro. ¿Lo está? ¿Está todo claro como para no dudar? Pues la verdad es que no. Y creo que si de verdad el Gobierno hubiera puesto de su parte por desvelar la verdad (aún guarda bajo llave los primeros análisis de aquellos explosivos, hechos poco después de los atentados) podríamos haberlo sabido más pronto que tarde. No olvidemos, además, lo bien que habría quedado un Gobierno que, habiendo ganado de forma evidente 'gracias' al atentado, dedica los esfuerzos de su legislatura a descubrir cómo un atentado de esta magnitud pudo llegar a producirse; pero el PSOE ha sido incapaz, evidentemente porque no ha querido, ya que desde un primer momento se negó a colaborar abiertamente con la investigación, dando largas y vendiendo motos a precios de ocasión.

De esta manera, tendremos que esperar un poco más, pero acabaremos sabiendo todos los porqués... Por qué hay restos de un explosivo cuya presencia se negó rotundamente hasta el comienzo del juicio... Por qué se negó rotundamente la posibilidad de una conexión entre la banda ETA y los islamistas si un etarra y un islamista mantuvieron contactos en prisión... Por qué desde el Centro Nacional de Investigación se enviaron mensajes más clarividentes sobre el atentado al PSOE que al Gobierno del PP... Por qué se limpiaron los trenes y se destruyeron 'cuidadosamente' los restos que eran pruebas que podían aclararlo todo...

Así pues, a ver con qué nos sorprenden mañana

EN UNOS DÍAS, MIS CONCLUSIONES

http://estaticos.elmundo.es/documentos/2007/10/31/11m_03_fundamentosyfallo.pdf

Lo leeré y plasmaré bajo estas líneas y como buenamente pueda lo que pueda extraer de un texto jurídico de semejante magnitud. Me atrevo con él porque creo que, sea la sentencia justa o injusta con las víctimas, su dolor merece, por lo menos, estar al tanto de lo que nuestro Poder Judicial ha sacado en conclusión.

Por ahora, dos puntos destacables:

- No hay autor intelectual de los atentados

- Esperemos que las 191 personas fallecidas, los miles de heridos, y el dolor de aquellos días no caiga en la noche del olvido.

6 de junio de 2007

Angustia

Se echó hacia atrás en el sofá de su despacho, mientras encendía un cigarrillo. Había sido un día muy largo y su espalda comenzaba a pedirle descanso, y ahora que tenía un rato para estar tranquilo y solo sin nadie que le molestara, quería aprovechar para descansar; la radio daba las noticias, el informativo de las doce de la madrugada.

Observó el reloj y se fijó en las agujas; marcaban las doce en punto, mientras que el secundero se desplazaba lenta pero imparablemente. 1 segundo, 2, 3, 4, 5... en la radio hablaban sobre el comunicado que la banda armada independentista había emitido aquella misma mañana. En dicho comunicado se señalaba que la falsa tregua declarada hacía unos meses estaría terminada a partir de las 12 de la noche del día 6 de junio. Durante todo el día se había establecido un estado de alerta y control policial en todos los puntos estratégicos del país; “prioridad 2”, había sido la orden. El teléfono, con su irritante sonido de timbre que abrasa los oídos después de una noche en la que no se ha dormido bien, no había parado de sonar; primero fueron los encargados de la seguridad de los edificios públicos, preguntando por el procedimiento que había de seguirse; a continuación fue la Secretaría del Estado para pedir información y tomar medidas al respecto; y por último, y de forma ininterrumpida desde el mediodía hasta las once de la noche, la prensa y los periodistas, llamando dos o tres veces desde la misma casa editorial preguntando una y otra vez los datos que estaban ya hartos de repetir: la Banda ponía fin a la tregua, el Gobierno no había cumplido lo pactado, y el pueblo al que (decían) defendían merecía estar libre de un sistema antidemocrático y fascista.

Su mirada estaba perdida entre los cristales de la ventana. Las farolas de la calle iluminaban las tinieblas de una noche que no iba a ser menos larga que el día que acababa de terminar. De vez en cuando pasaba algún individuo dando un paseo nocturno con su perro, incluso llegó a ver a un par de peatones corriendo por las oscuras calles de la ciudad a tan extrañas horas. “Seguro que algunos ni siquiera se han enterado de la noticia”, pensó. “Y de los que se han enterado, me apuesto la mesa de mi oficina a que ni la mitad alcanzan a entender las verdaderas consecuencias que tiene”. Miró su reloj, las doce y trece de la madrugada. Vio a su compañero acercarse por el pasillo del piso con cara cansada y preocupada, trayendo papeles en la mano.

Todo volvía a empezar.

1 de abril de 2007

El ocaso de una mentira

Hoy no escribo ninguna ficción sobre una fiscal arrepentida de su propia mentira. Hoy no escribo ningún chiste sobre el tiempo ni ningún artículo de baloncesto. Hoy, uno de abril de dos mil siete, que quede bien grabada la fecha en la memoria de todos los españoles, esto es serio.

Corría febrero del año 2004 y se acercaban las elecciones generales del mes de marzo. Entonces, una furgoneta de ETA era neutralizada en la localidad manchega de Cañaveras con 506 kilos de cloratita, 30 de dinamita, 90 metros de cordón detonante y un temporizador. Era la peor carga explosiva incautada a los terroristas.

Alcanzamos marzo de ese mismo año. El día 11, a las 7:37 de la mañana, España se despierta con el ensordecedor sonido de las explosiones en los trenes de Madrid; nos acababan de poner el peor atentado terrorista de toda nuestra historia. Fueron aquellos unos días convulsos, de tensión, y de mentira. El día 14 de marzo, después de una polémica jornada de reflexión, el Gobierno de España cambiaba de rumbo y Rajoy perdía las elecciones a favor de la llegada al poder de Zapatero.

Tuvo lugar en los meses siguientes la Comisión de Investigación; el espectáculo más vergonzoso que como país tuvimos que presenciar, porque fue algo completamente inútil. Posteriormente, se redactó la que sería la versión oficial del sumario sobre los atentados. En tal, se llegaba a las principales siguientes conclusiones (si alguien quisiera más detalles no tiene más que pedir y se le dará):

- Los responsables de los atentados eran un grupo de islamistas, detenidos además la noche del 13 de marzo.
- El explosivo utilizado y encontrado en los trenes fue GOMA 2-ECO.

Además, otras conclusiones extra-sumariales fueron: el Gobierno de Aznar durante los días 11,12, y 13 de marzo de 2004 mintió a la sociedad española, tratando por todos los medios de convencer a la misma de que ETA era la responsable de los atentados y el explosivo utilizado fue Titadyn (incompatible con la GOMA 2-ECO)

Dejamos el año 2004. Llegamos entonces al año 2007. Comienza el juicio por los atentados del 11-M, coincidiendo además con los nuevos análisis de los explosivos que realizan los peritos. Y así, hasta hoy.

Evidentemente, hay periódicos, muy admirados por una parte importante de la sociedad española, que no le dan importancia a la noticia de hoy: (El Mundo) “Peritos del 11-M detectan componentes del Titadyn en uno de los focos del 11-M” VAYA POR DIOS. No tiene importancia la noticia que revela que el sumario oficial redactado MIENTE una vez más (y van...) ya que si hay Titadyn (de momento tendrán que hacer aún más pruebas para confirmarlo) no puede haber GOMA 2-ECO, y si hay Titadyn hay alguien que mintió acusando a otros de mentir.

Efectivamente, ayer un análisis pericial descubrió que en uno de los focos del 11-M hay restos que coinciden con los explosivos incautados a ETA en Cañaveras. ¿Qué sucede? ¿A quién le interesaba que fuera GOMA 2-ECO y que bajo ningún término apareciera a la luz que había restos de Titadyn? Tiene narices que esta noticia haya aparecido más de tres años después de los atentados ¿Había alguien cercano a quien realizó los análisis de explosivos, a quien no le interesaba que se descubriera que ETA estaba detrás de estos atentados? ¿Hay alguien que no quiere que ETA sea culpada por los atentados del 11-M? Falta poco, muy poco para que al sumario oficial del 11-M no le quede pilar sobre el que sustentarse (la mochila de Vallecas, la furgoneta Kangoo con GOMA 2-ECO que dos perros no fueron capaces de detectar, el Dinitrotolueno “presente” en la GOMA 2-ECO, la presencia de Titadyn en uno de los focos del 11-M...).

No me alegraré si ETA está detrás del 11-M porque no es motivo ninguno de alegría ni mucho menos, pero lo que cada día que pasa está más claro es que puede suceder que así sea. Y, además, nos vendieron una versión oficial que intentaba, por todos los medios y maneras, de ocultarlo. ¿Por qué?

- ¿Está el cuestionado proceso de paz con ETA detrás de todo esto? -

27 de marzo de 2007

Arrepentimiento

si se quiere comprender el texto con el sentido con el que va.

“¡En los trenes estalló GOMA 2-ECO! ¡Ya vale!”

De repente la sala se quedó en silencio y la mujer regresó del mundo de los sueños en medio de un agobiante sudor frío que le recorría la frente. Miró el reloj: las 7:37 de la mañana.

Reflexión. Minutos de tensión. Sentía arrepentimiento porque la frase que había pronunciado años atrás, tan segura de que era cierta, se había demostrado posteriormente que era falsa, y su error, un error provocado por la obcecación en aquellos días tan convulsos, le había llevado a un final precipitado de su carrera como fiscal.

Arrepentimiento. Después de descubrirse que en los trenes había componentes incompatibles con la GOMA 2-ECO, la versión oficial del sumario que se había redactado en torno a los peores atentados había terminado de derrumbarse, después de que todas las piezas que lo conformaban hubiesen sido dadas por falsas y/o equivocadas. Y ella se sentía, desde el día en que eso se descubrió, como cómplice de un encubrimiento innecesario para la democracia, que, de no haberse descubierto como tal, habría cambiado el rumbo de la historia hasta límites insospechados.

Sabía que esa frase había sido su cruz y que diciéndola había cavado su propia tumba; una tumba que podría haber evitado fácilmente si hubiese dejado a un margen rencores políticos; una tumba en la que podría no estar ahora si hubiese dedicado su labor a buscar la verdad en lugar de a defender una mentira. Lo que dijo era falso, se descubrió posteriormente, y, como todos aquellos que habían defendido la tesis falsa, se hundió, de la misma manera que un hombre sobre arenas movedizas, en un mar de incomprensión por parte de una sociedad que se sentía engañada porque quienes decían saber la verdad la habían ocultado y transformado a placer, buscando fines moralmente inaceptables.

A las 7:39 el cuerpo inerte de una vida arrepentida yacía sobre el suelo de la cocina cuya ventana se abría a una estación de tren...

21 de marzo de 2007

¿Justicia? Yo no la veo

Nueva noticia respecto a ETA y su entorno. Mirad bien esta foto


Él, que tantas veces ha demostrado no estar de acuerdo con el terrorismo y su causa(por eso "no" sale en esta foto), que tantas veces nos ha hecho ver que ETA negociará una paz justa y digna para todos los españoles sin reclamar nada a cambio (por eso "no" dijo "sin Navarra nada"), que tantas veces nos ha mentido, nos ha engañado, y se ha reído de nosotros porque es de chiste que aún siga en libertad; hoy, ese hombre, ha sido absuelto por la Audiencia Nacional, después de que la Fiscalía retirara los cargos contra él por enaltecimiento del terrorismo (ese enaltecimiento que JAMÁS ha salido de su boca, como todos muy bien sabemos).

Es decir, y a modo de resumen porque no me quiero alargar: con esta decisión (incomprensible, es que es incomprensible) se deja libre a este individuo y, al ser absuelto, ya no se le puede juzgar por el delito de enaltecimiento del terrorismo. Otra oportunidad perdida de castigar a quienes colaboran y toleran a ETA (y van...). Por tanto, me veo obligado a decir que en mi propio país no hay justicia puesto que no se castiga como se debiera a quienes cometen delitos contra la dignidad de nosotros los ciudadanos y de las víctimas causadas por sus crímenes. Y nos toman el pelo así, un día, otro y otro...

Pues nada. Diría buenas noches pero la noticia me revuelve el estómago (otra vez...). Me despido con las bonitas y excepcionales iniciales de Hewlett Packard (sí, me pagan por escribirlo aquí, para quien le interese) dedicadas al “elemento del día”

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡H P!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

11 de marzo de 2007


Y nada más.

PD: http://www.youtube.com/watch?v=lx1lOHOVD28 aquí está el vídeo que colgué conmemorando el tercer aniversario del 11-M, y en honor a las víctimas del terrorismo.

3 de marzo de 2007

Dolor. ¿Deseos de venganza?

Ayer estuve en la Manifestación convocada por diversos colectivos (Asociación de Víctimas del Terrorismo, Foro de Ermua, plataforma para la Defensa de la Nación Española) para expresar mi absoluto desacuerdo con la decisión de dejar en libertad a De Juana Chaos. En principio no podía ir pero al final me dio tiempo. Entre eso, y que vi en la facultad una pegatina a favor de la libertad del asesino, se me terminaron de hinchar las narices y me vi obligado a acudir a dicha Manifestación.

Noche de Luna llena o casi llena, la cual, como en señal de luto, desapareció en la oscuridad de la noche tras las nubes dejando el cielo negro, un negro que estaba en mi corazón en señal de respeto por la muerte de todos aquellos a manos de los terroristas de ETA. Fue emotivo el minuto de silencio en la Plaza de la Escandalera, con el ruido de la fuente y los coches a lo lejos al pasar por la Calle Uría. Las banderas de España con el crespón negro en memoria de las víctimas ondeaban al viento y la gente permanecía de pie y en silencio durante los instantes previos a la lectura de los manifiestos.

Desde ayer, se me han terminado de quitar los complejos. Al contrario que en otras ocasiones, ayer insultos hubo los justos, los más fuertes dirigidos a De Juana Chaos, y otros no tan fuertes pero igual de sentidos, dirigidos a ciertos miembros del Gobierno. Por eso no tengo nada que objetar, al contrario que otras veces, de la Manifestación. Habrá quien piense además, que la bandera de España ayer no pintaba nada, y que el discurso de la plataforma por la Defensa de la Nación Española sobraba; cada uno que piense lo que quiera, pero creo que esa bandera representa la democracia que tenemos hoy en día (a pesar de que tengamos una democracia sustentada sobre unas instituciones debilitadas ante las exigencias terroristas...) y dentro de ella caben todas las ideologías; se excluye el que quiere. Además, es una forma de concienciar a la gente de que somos todos nosotros los demócratas, de cualquier ideología, los que debemos permanecer unidos frente a todos aquellos que pretenden arrastrarnos a su terreno con sus métodos “alternativos”.

Cómo me gustaría ver que los terroristas cumplen condenas justas. Cómo me gustaría que Zapatero y su Gobierno no hubiesen decidido sacar a De Juana a la calle, cediendo al chantaje. Con su decisión, la muerte de Miguel Ángel Blanco, aquella que causó gran conmoción en una sociedad que todavía guardaba un poco de sentido común, fue totalmente inútil; y digo que aquella sociedad guardaba un poco de sentido común, porque recuerdo (y lo que no recuerdo lo busco en las hemerotecas) cómo en aquel momento, al contrario de hoy, ayer, y antes de ayer, todo el mundo comprendió que no se debía ceder ante la petición de unos terroristas que en aquel momento superaron todos los límites de la comprensión. Pero no valió para nada... porque el Gobierno ha querido ser humanitario con De Juana.

El perdón de Dios... estoy atravesando una etapa de seria discusión interna. El perdón de Dios es para todos, Él lo perdona todo y a todos, Él nos comprende a todos, sin excepción. Sin embargo, no me siento capaz de ofrecer mi perdón a semejante individuo. No puedo perdonar a quien, después de asesinar en 25 ocasiones (que suponen... 25 oportunidades de no hacerlo, y 25 oportunidades de arrepentirse) ha dicho explícitamente que no se arrepiente de haberlo hecho. Siento que quiero venganza, siento que es lo que se merece, y que la única justicia que concibo ahora mismo es la de imponer la ley que estos impresentables llevan dictando casi 40 años. Pero no puede ser... se merece un castigo pero no soy quien para decidir si debe vivir o no... En fin...

Espero que no tengamos que vivir muchos episodios como el de antes de ayer. Recibir una noticia así supone un fuerte golpe a la dignidad, porque trae consigo una sensación de que todos los esfuerzos no han valido para, absolutamente, NADA. Lo dejo con una frase que se me grabó a fuego la primera vez que la oí: “Me encanta ver la cara de las víctimas en los funerales. Sus lágrimas son nuestras sonrisas en prisión.”

1 de marzo de 2007

No nos merecemos esto...

Poco es todo lo que yo pueda añadir a lo que se ha dicho ya sobre lo que hoy, día uno de marzo, España ha tenido que vivir. Marzo, no ha sido otro mes. Ha sido el mes aniversario del más triste atentado que hemos sufrido nunca. El primer día de un caluroso mes de marzo, un asesino llamado Ignacio De Juana Chaos, culpable de 25 asesinatos y terrorista etarra, ha salido de la cárcel en la que estaba preso, para dirigirse a un hospital y posteriormente restablecerse en su domicilio tras los más de 100 días d ehuelga de hambre que ha pasado.

Nuestro Ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, se atribuye de forma personal la decisión de dejar en libertad a De Juana. Mientras tanto, los proetarras, que no son cuatro, son bastantes y deberíamos empezar a preocuparnos, al menos eso pienso yo, consideran un logro la decisión del Gobierno y comienzan a lanzar nuevas exigencias (la puesta en libertad de seis etarras más, la reagrupación de los presos políticos vascos, entre otras cosas). El Gobierno, nuestro Gobierno, se ha doblegado ante la voluntad de unos terroristas a los que se ha dado a entender que poniendo bombas se consiguen objetivos. Tras el falso, y en cualquier caso, fallido proceso de Paz en el que el cerebro de nuestro señor presidente metió a nuestro país saltándose todas las leyes del sentido común, no sólo no ha cambiado su intención, sino que además ha derramado la gota que colma el vaso de una sociedad que espero que no deje que sus leyes permitan que los asesinos (todos somos víctimas potenciales, todos hemos podido sufrir alguna vez un atentado de ETA, nunca sabemos a quién le va a tocar) salgan en libertad con penas ridículas.

¿Crispación? Sí. Toda la que haga falta. Tengo mi derecho a no estar conforme con una decisión que sobrepasa los límites de mi entendimiento, tengo mi derecho a no querer que la ley de mi país permita que los terroristas salgan de la cárcel con 25 asesinatos a su espalda y tan sólo 18 años de cárcel, tengo mi derecho a estar en contra de un Gobierno que desde que está no ha hecho sino romper todo aquello que nos había permitido tener a ETA contra las cuerdas, tengo mi derecho y lo manifiesto. E igual que yo, así lo han hecho quienes se han ido a expresar su descontento ante el Ministerio de Interior, en Madrid. No son los medios de comunicación quienes crispan a la sociedad. Los medios de comunicación son altamente influenciables. Cuando el sentido común y la dignidad de las personas, afloran por fin y resaltan por encima de todo lo demás (la comodidad, el bienestar, el relativismo), es cuando se ven cosas como la de hoy.

Rubalcaba, brindaste con champán cuando te enteraste que cabía la posibilidad de que un grupo islamista fuera el responsable de los atentados, la noche del 12 de marzo. Tú, que te atribuyes la decisión de dejar libre a quien no se merece vivir de otra manera si no es atado a su cama por haber matado a 25 inocentes, espero que algún día te des cuenta de las consecuencias de tu decisión. Quien asesina pierde su condición de igualdad frente al resto de ciudadanos; de ahí a la condena de muerte hay un salto enorme, pero existen soluciones intermedias que supondrían castigos efectivos y, cuando menos, justos para una sociedad que no merece despertar cada día con la incógnita del “qué pasará hoy”.

Zapatero y Rubalcaba, al frente del Gobierno, son para mí unos traidores porque han dado la espalda a sus ciudadanos en un aspecto clave. La función del gobernante no es otra que la de organizar su nación en busca del bienestar, el orden, y el progreso. Pero el orden no se consigue cediendo ante quienes reclaman con la violencia de las armas. Con la decisión de Rubalcaba y el beneplácito de Zapatero, hoy hemos demostrado que quien usa la violencia en nuestro país, gana. Y me da más mala espina...

21 de febrero de 2007

Vendetta

Bueno, bien podría decir que este apartado no debería aparecer hoy sino más bien otro día para el que lo quería preparar; pero suele decirse que un escrito tiene un contexto temporal, sin el cual puede perder su sentido y por lo tanto sería absurdo escribirlo aquí. Así pues, saltándome el guión que tenía preparado, escribiré una de las páginas más... no sé cómo describirla, ¿triste? ¿vengativa?, en cualquier caso, reflejo inequívoco de mis sentimientos ante uno de los juicios más importantes de la historia de nuestro país.

Decía el sacerdote en su homilía del domingo que los hombres no deben juzgarse entre sí, porque es Dios quien, al final, nos juzgará. Sin embargo, añadía, los actos que realizamos no tienen por qué permanecer ajenos a nuestros juicios, esto es, y citando aunque no textualmente el ejemplo que puso: cuando le damos un azote a un niño no lo hacemos (o en tal caso, no lo deberíamos hacer) por castigarle por ser tal, sino para educar y hacerle entender que lo que ha hecho está mal, de la misma forma que le damos un premio cuando lo que ha hecho lo merece. Por eso, los juicios a los criminales sí caben dentro de la concepción cristiana del mundo, y además, también entran dentro de la concepción moral del mundo; especialmente llamativo me resultó oírle decir “sus actos pueden ser juzgados, pero aun así, estando en la cárcel pagando por lo que han hecho, merecen ser tratados como personas” frase con la que estoy totalmente de acuerdo.

Dicha ya la introducción, resaltaré además que el día 11 de marzo de hace casi tres años sentí una sensación que jamás hasta ese momento había experimentado. Era una mezcla entre el miedo, el asombro, la incredulidad ante la imagen de los trenes, y el deseo, el profundo y sincero deseo, de que los que habían hecho semejante barbaridad pagaran por lo que habían hecho. Luego a esos sentimientos se sumó el asco que me dieron aquellos que osaron situar a la banda terrorista ETA en un plano de inocencia que, aun en el supuesto de no ser responsable de estos atentados, NO SE MERECE bajo ningún concepto. Por todo ello pasaban por mi cabeza ideas, muchas ideas y pensamientos, reflexiones que plasmé en folios que aún guardo y de los que recordaré una frase: “[...] No puede haber excusa. Quien lo haya hecho no merece vivir en paz, sea de ETA o de cualquier otra banda [...]”

Así llegamos a los días que ocupan mi artículo, durante los cuales arranca el Juicio por los atentados del 11-M. ¿Qué es lo que deseo? ¿Qué espero de estos juicios? ¿Qué es lo que me empuja a estar lo más informado posible? Deseo la verdad sobre los susodichos atentados, una verdad que desde aquel día por uno u otro motivo se nos negó a unos ciudadanos españoles que, como víctimas potenciales, nos merecemos. Espero que se encuentre a los culpables, pero a los de verdad, no a unos que pasaban por casualidad delante de la policía; espero que quien lo haya hecho, me da igual que se descubra mañana que dentro de cuatro años, pague justamente por sus actos; espero que ese pago no admita ni tolere ni consienta rebaja alguna de penas, y además, espero que no contemple la posibilidad de reconocer “buena conducta” en los condenados. Me empuja a leer, escuchar y ver información el hecho que ya nombré arriba de que como ciudadano español se me privó de la verdad sobre un “acontecimiento” desolador, hacia el que un sector del país muestra vergonzosa indiferencia y sobre el cual mucha gente ha frivolizado en exceso; se me privó de la verdad, a mí y al resto de ciudadanos, porque el sumario que redactaron sobre los atentados es, como se ha demostrado recientemente, contradictorio en sus ideas, abstracto en puntos clave (¿qué tipo de explosivo se utilizó? La pregunta del millón), y por lo tanto, carente de información imprescindible para ser mínimamente creíble.

Ese sentimiento de esperar que quien lo haya hecho pague por sus actos choca quizá con mis creencias. Es cierto y no lo niego, porque en mi interior genera bastantes conflictos, puesto que el perdón es básico en la convivencia humana y la venganza no es buena amiga. Sin embargo, y sin ánimo de justificarme, creo que hay maneras y maneras de reivindicar lo que queremos, y si hay alguien que reivindica a base de hacer saltar por los aires coches, trenes, aviones (valga la redundancia) o edificios, llevándose por delante vidas humanas, no podemos, desde mi punto de vista, dejar que los responsables campen a sus anchas por este planeta como si nada hubiera pasado.

Creo que en su momento hubo demasiada facilidad para condenar la guerra de Iraq (hecho absolutamente despreciable, a pesar de la contradicción que genera el hecho de condenar esta guerra sí y otras no) y, por el contrario, existen ciertas reticencias hacia la condena de los actos terroristas. ¿Por qué?