La semana pasada escribí una entrada en la que hablaba de la intervención de la Comunidad Internacional en la guerra civil de Libia.
Resolución 1973, dicen. Responsabilidad de la Comunidad Internacional con unos ciudadanos oprimidos por su Gobierno, dicen. Solidaridad, dicen.
Muy bien, perfecto.
Pues entonces ya estamos tardando en tomar una decisión sobre Siria. Porque hay gente muriendo a tiros en manifestaciones. Y si la Comunidad Internacional no tiene responsabilidad alguna sobre esto, entonces, como expresa Natalia Pastor en un párrafo para enmarcar, Siria empieza a poner a la comunidad internacional ante el espejo de sus propias contradicciones, ante la falacia de la defensa de los derechos humanos y la población civil.

